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Danza | Antropología Contemporánea del Paisaje: ¿Panóptico kinésico?

Danza | Antropología Contemporánea del Paisaje: ¿Panóptico kinésico?

Aportes sobre el proceso creativo de Antropología Contemporánea del Paisaje, de Mariana Bellotto y el Grupo Performático Sur.

Publicada en Revista Labra.     Por Meli Watanabe  

Remover los (cono)cimientos   

Detrás del paisaje que se despliega en ACDP, hay preguntas que parecen acompañar el recorrido de los intérpretes y que junto a ellos atraviesan el site specific: ¿qué es lo que realmente otorga entidad a los valores que históricamente se autoproclamaron como hegemónicos? Pregunta que conduce a un interrogante aún más fundamental ¿qué es la realidad?

Los performers se adueñan del espacio haciendo temblar los cimientos de esa construcción que se ha establecido e instalado sedimentando los parámetros que regulan y normativizan el mundo, aquello que se encuentra tan naturalizado en nuestra sociedad que ya pasa desapercibido, como son los valores de las ciencias, de la medicina, de la tecnología, la economía, el mercado, la moda y los criterios estéticos que definen la belleza. ¿Es posible escapar?

En este dispositivo arquitectónico confluyen diferentes lenguajes visuales, musicales, del movimiento y del arte, que se enriquecen formando un entramado que es pura potencia. Aquí se torna difuso el límite entre lo que es productor y lo producido: ¿a cuál atribuir el origen del movimiento si se desencadena una serie de acciones que se bifurcan unas de otras, de manera irrefrenable, siguiendo su propio rumbo? ¿Son los intérpretes que con su decisión intervienen el espacio, o son las imágenes proyectadas simultáneamente que juegan y se reflejan en el espacio y hasta en la figura de los mismos intérpretes, generando planos yuxtapuestos? ¿Acaso el sonido producido por los performers en su accionar es causa o es el movimiento producto de la re-producción sonora en loop que sumerge a los intérpretes en el espacio? ¿Y quién es el observador de todo esto? Las cámaras que reciben las imágenes que se efectúan frente a ellas, ¿re-crean la realidad al intervenir en el espacio modificándolo, o sólo se limitan a re-producir lo que se produce allí mismo? ¿Cómo distinguir el simulacro de aquello que se re-presenta como artificio del artificio del mundo efectivo?

Como público, comenzamos a dudar de nuestra calidad de observadores. Finalmente, ¿quién observa a quién? Lo que se muestra ante nuestros ojos, lo que se nos aparece en un espacio experimental, señala el carácter totalmente arbitrario de los valores que se muestran como hegemónicos en “nuestro mundo”. Cuando ellos nos miran, persiste la inquietante sospecha de que están desenmascarando nuestros cimientos. Los performers miran y nos devuelven nuestra propia percepción que nos interpela.

 

¿Panóptico kinésico?

Así, la remisión al panóptico de Foucault parece ineludible. ¿Somos partícipes de un nuevo tipo de prisión tecnológica? Se trata de una microfísica del poder en una versión perfeccionada por engranajes científico-tecnológicos que se nos pasan desapercibidos. Esta plataforma es capaz de erigir y de poner en jaque –de manera simultánea e imperceptible- el fundamento del propio dispositivo de control: la preeminencia de la mirada. El panóptico fue diseñado para ver y controlar todo sin ser percibidos, en una lógica de sistema carcelario para normalizar a sus penitentes-habitantes. Ahora bien ¿los performers son presos del micro-sistema que se instituye entre las cuatro paredes y bajo las distintas modalidades de objetos? ¿O acaso están siempre condenados entre las paredes de sus propios cuerpos?

A su vez, esa matriz normalizadora – ¿sólo del montaje que se despliega frente a nosotros?- contiene lentes que registran con diferentes grados de zoom. Un mecanismo de minuciosas articulaciones que re-producen acaso esa gran maquinaria del mundo, una especie de matrioska en cuyo interior encontramos diferentes focos que permiten captar desde acciones y detalles imperceptibles que son maximizados –sólo posibles gracias a los condenados-intérpretes que se dirigen a la lente y señalan su objetivo-; hasta vistas casi panorámicas de una cámara de seguridad que se proyectan y permiten vigilar e inspeccionar cada movimiento macro de sus prisioneros.

Por otra parte, el espacio es traspasado por cables que cuelgan del techo y por cuerdas que se extienden de una pared a otra, montándose ante nosotros una red de tensiones con diferente intensidad de fuerzas. Los performers unas veces penden de ellos, oscilan regulando su distancia de acuerdo al límite impuesto por las cuerdas-cadenas. Y la primacía de la mirada absoluta cosifica su humanidad. Son entes que devienen objetos para los demás. Parecen condenados a llenar el tiempo en el espacio, su existencia parece reducirse a per-durar. ¿La existencia puede definirse como esa duración? ¿Acaso la rutina no es la repetición de lo mismo sostenida en el tiempo? ¿Y es posible escapar?

Los dispositivos audiovisuales tecnológicos intensifican y re-producen continuamente esa repetición, lo hacen subsistir en sus registros (¿esa perpetuidad les otorga vida propia?) cristalizando el déjà vu de sus cautivos habitantes contemporáneos. Habitantes perpetuados en su condena perpetua.

Como señalaba Mariana Bellotto al compartir su proceso crativo:

Convocamos las ideas de Camus sobre el mito de Sísifo y su eterna tarea de cargar la roca hasta la cima para dejarla caer y luego volver a cargarla. Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida presentando el mito de Sísifo como metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre. Afirma que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y aún no tiene que comenzar de nuevo. En ese punto, Camus sentía que Sísifo, a pesar de ser ciego, sabía que las vistas del paisaje estaban ahí y debía haberlo encontrado edificante: “Uno debe imaginar feliz a Sísifo”, declara, por lo que, aparentemente, lo salva de su destino suicida”.

 

Notas relacionadas: Antropología Contemporánea del Paisaje: Una obra en proceso de creación. Por Mariana Bellotto.

 


 

ACDP – Antropología Contemporánea del Paisaje

Dirección: Mariana Belloto

Intérpretes-Performers: Natacha Berezán, Luciana Demichelis, Astrid Gómez Grosschadl, Victoria Keriluk, Emilia Pujadas, Gustavo Slep, Patricio Zabala, Mauricio Zmud.

Músico: Nicolás Diab

Funciones: Sábado 24 y Domingo 25 de septiembre – 20 hs
Centro de Arte Experimental – UNSAM
Sánchez de Bustamante 75

Reservas:
Para el sábado 24 de septiembre – 20hs, aquí.
Para el domingo 25 de septiembre – 20hs, aquí.

 

 


Más videos de Antropología Contemporánea del Paisaje:

 

Danza | ¿Qué le pasa al pensamiento cuando se pone sensible?

Danza | ¿Qué le pasa al pensamiento cuando se pone sensible?
Publicada en Revista Labra.    Por: Meli Watanabe

¿Qué le pasa al pensamiento cuando se pone sensible? O de cuando la inquietud por el mundo y por las formas de vida, generan enriquecedores encuentros entre la filosofía, la escritura, la danza y la política; revitalizando y movilizando sus campos y sus experiencias.

Entrevista a Marie Bardet.         

¿Qué problemáticas / temáticas te movilizan hoy?

Debe ser una de las preguntas más difíciles a responder. Mi sensación es que no puedo decidir desde el hoy lo que me movilizará a trabajar; sino que casi siempre sucede a posteriori, haciendo una retrospectiva, que descubro aquello que me fue movilizando.

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Si intento hacer el ejercicio artificial de describir qué me moviliza hoy, me parece que hay como dos líneas de foco (o tres o cuatro) que me movilizan dentro de mis investigaciones –pero ahora ya estoy hablando del pasado-. De modo particular, hay algo de la práctica de la danza que se desarrolla cuando se juega a improvisar que es un lugar que me sigue interesando, porque a la vez tiene materiales o lugares de desarrollo un poco diferentes –como la cuestión de las técnicas somáticas en las que estoy bastante involucrada-; y de manera general creo que puedo decir que estoy interesada por relacionar los desarrollos de los pensamientos y de las prácticas que se dan en ciertos ámbitos de la creación contemporánea –sin pretender conocerlos todos-, en ciertos ámbitos de la filosofía, sin desligar esto de preguntas políticas. Eso sería de cierta manera qué es lo que me mueve.

A la vez es un interés por lo que se está desarrollando o por lo que puedo estar experimentando con “un cuerpo” –si se puede hablar así-; experiencias y encuentros dentro del campo de la filosofía, de la investigación y de la escritura filosófica, sin desligar esto de una inquietud por el mundo o una inquietud por las formas de vida que de alguna manera vinculan la filosofía con la política.

 

Si pudiéramos hacer este recorte, ¿Qué autores / textos / coreógrafos / vivientes dejan su huella hoy, aquí y ahora?

Si hacemos este juego del aquí y ahora, estoy terminando un texto que se va a publicar con otros de Gustav Theodor Fechner (1801-1887): Anatomía comparada de los ángeles Sobre la danza. Lo que más me interpelan son autores del siglo XIX. De alguna manera se va armando un archipiélago o una constelación entre Fechner, Bergson, Simondon, que dentro de la filosofía están llamándome la atención de alguna forma. Así que justo aquí, hoy, ahora estoy metida con ellos y particularmente con ese bizarro que es Fechner.

¿Desde qué abordaje te interpelan?

Ensayé el texto desde la pregunta ¿qué le pasa a un pensamiento cuando se pone sensible? Si es que ¿se pone sensible? Es la pregunta que me parece que se mete en la lectura de Fechner y que a la vez es la que hizo que me metiera con él y porque me parece que los atraviesa a Fechner, Bergson, Simondon y podríamos añadir algunos otros.

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¿Cómo describirías el proceso de la improvisación o composición instantánea?

Puedo responderte a nivel personal como desde el punto de vista de la investigación. A nivel personal me volví a encontrar con la danza, a partir de las prácticas de la improvisación, después de haber mandado todo al carajo. Esas prácticas son las que me reconciliaron con la posibilidad de estar en escena. Había pasado primero por danza, después por la práctica del teatro, y me encontraba muy incómoda interpretando –pero es algo muy personal-. Entonces me empecé a formar en improvisación y al encontrar en ese ámbito simultáneamente un mayor interés, una mayor comodidad y también una manera de investigar. Había algo que me interesaba y que me llamaba la atención de tal manera, que se podría decir que era ya empezar a ser investigadora.

Después de la “improvisación” es probable que no quiera decir mucho. Porque cada vez que se intenta delimitar la improvisación de todos modos desborda. Porque hay un uso de la “improvisación” como palabra para decir que toda la creación es improvisación; o la improvisación como la definición de una técnica –pero en este sentido son muchas técnicas-. Porque tanto de la improvisación como la composición instantánea o en tiempo real hay una cantidad de series en las últimas décadas, de técnicas que en el fondo, a la vez tienen que ver entre sí, como en el fondo no tanto.

A lo que yo me dediqué particularmente en el doctorado y después, no sería a circunscribir la improvisación ni a tipificar los estilos, sino a ver de alguna manera, a qué pregunta correspondía o a qué problema venía a corresponder eso que llamé la “apuesta de improvisar”.  Es decir, en lugar de una cosa bien organizada de un solo método que sería la improvisación, me parece que es una manera de hacerse las preguntas. Por ejemplo de hacerse las preguntas que la danza misma se hace a lo largo de su historia:

¿qué hace danza? ¿Dónde empieza? ¿Dónde termina? ¿De qué manera se vuelve a poner en juego a ella misma cada vez que se sitúa en escena o que crea algo? Me parece que la improvisación podría ser simplemente otro nombre para esa pregunta de los límites de la danza misma.

Pero después también corresponde a una serie de trabajos muy específicos de artistas, de gente que se reúne a hacerlo, de investigadores, etc. Hasta ahora me parece que –si la tomamos no para circunscribirla ni para tipificarla, sino para problematizarla o percibir lo que hay como problemáticas- se puede distinguir en ella la posibilidad de escuchar y hacer al mismo tiempo, por un lado. Y esa cuestión me sigue interesando por más que pasen los años. La “apuesta de improvisar” es la posibilidad de estar haciendo, escuchando lo que se está haciendo y editando lo que está pasando en el momento. Por otro lado me parece que hay una cuestión de cierta repartición de las actividades y pasividades, de las funciones y capacidades de quienes están improvisando juntos, una cuestión colectiva que habilita muchas veces la propuesta de la improvisación que me sigue pareciendo otro eje importante. Hacer y escuchar al mismo tiempo, esa capacidad que tenemos fisiológicamente y sensiblemente y que estamos ejercitando inclusive en la vida cotidiana, y la cuestión más profunda de qué manera hacemos las cosas. Me parece que esos son los dos ejes en los que la improvisación viene a problematizar o a montarse sobre estas preguntas cada vez más. En mi caso, actualmente, más desde el proceso de investigación que como producción de un material artístico.

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-¿Cuáles son tus disparadores / inspiraciones / trampolines a la hora de bailar?

Creo que en la situación de bailar –no sé si hay una distinción entre sola o en grupo porque siempre hay un otro, una presencia, alguien que te está mirando-, lo que me moviliza es la pregunta, la sensación que tengo es que hay algo así como una suerte de “afinar” la atención para volverse un poco más permeable y un poco más consistente a los cambios que hay. Es sintonizar con la cantidad de variaciones sensibles que hay alrededor y al mismo tiempo sintonizar para volver esto consistente.

En mi experiencia, con grupos para improvisar, fue inventarme cierta necesidad de estar en un momento y en un lugar, con una cierta duración y forma, como un juego. Una vez más, probablemente improvisar absolutamente sea imposible, no exista. Pero me parece que lo interesante es que siendo imposible e inexistente de manera absoluta, a la vez movilice tantas cosas y tanta gente haciéndola, es porque tiene algún sentido: por un lado ubicar a la gente en su propia investigación –y eso no es poca cosa- y por otro lado instalar un juego muy serio y con mucha resistencia.

                

Danza | Entrevista a Marie Bardet: “Investigar sobre el movimiento y la sensibilidad en el pensamiento”

Danza | Entrevista a Marie Bardet: “Investigar sobre el movimiento y la sensibilidad en el pensamiento”

Por Meli Watanabe 

Publicada en Giró Cartelera

Interpelaciones entre prácticas cuyos universos aparentemente son intraducibles, y cuyos procesos avanzan continuamente hacia una permeabilidad mutua, que las potencia y desborda:

“Hay una suerte de evidencia primera, de intuición o de evidencia absoluta de que cuando estoy investigando en el movimiento estoy pensando, y que cuando estoy pensando hay toda una parte sensible de mí misma que está comprometida”.

 -¿Podrías (hacer la apuesta de) (re)definir el borde entre la Filosofía/Pensamiento y la Danza/Movimiento? ¿En qué aspectos se potencian? ¿Cómo se fue modificando el espesor de ese borde?

Empiezo por esto último. Sí, creo que lo que fueron tomando consistencia son dos cosas: Primero, hay como un “bicho” que va creciendo y alimentando ese pensamiento con la escritura, con la enseñanza, con charlas. Hay una dedicación en el tiempo que hace que eso empiece a existir. Y segundo, toma consistencia el hecho de conocer y encontrarme con interlocutores, gente con quienes cada vez más hay consistencia en los encuentros y en los grupos, distintos grupos de investigación, de trabajo, de construcción de algo, de propuestas. Hubo una dedicación en el tiempo pero también una multiplicación de los frentes de trabajo.

En cuanto a la (re)definición es muy difícil. Hay una suerte de evidencia primera, de intuición o de evidencia absoluta de que cuando estoy investigando en el movimiento estoy pensando, y que cuando estoy pensando hay toda una parte sensible de mí misma que está comprometida. Después de esta evidencia no se puede decir mucho más, no es que entonces podamos hacer la teoría general de esta relación. Me parece que hay que plantear el problema al revés: no tanto si de una imagen se me viene el pensamiento o la danza, el movimiento o la experiencia sensible, para ver la articulación. Sino listar, constatar todas las veces en que de todas formas ya está, en que ya se experiencia o vivencia algo. Porque la separación entre pensamiento y movimiento es un artefacto, una artificialidad.

Y a la hora de hacer algo con esto, de describir, poner a circular, escribir o enseñar, hay que señalar dos cosas al mismo tiempo: no es lo mismo , hay una heterogeneidad de temporalidades entre la percepción de las horas que paso sentada, leyendo, charlando o escribiendo, y las horas que paso entrenando, con una pequeña práctica o bailando. De hecho me pasa que cuando paso mucho más tiempo en una de ellas la otra se atrofia totalmente. No es lo mismo –por más que aparentemente estoy haciendo filosofía con danza- y para mí es muy importante seguir cruzando procesos de pensamiento con experimentación, porque no son traducibles, no son superponibles.

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En cambio, sí hay una constatación de que hay problemáticas y problematizaciones que pueden pasar de un plano al otro. Pero una vez más, un plano y el otro pueden ser puestos uno enfrente al otro, como un modo de organización del conocimiento, en un modo histórico, político, social y hay una evidencia de su cruce en la vida. Hay una evidencia y un cruce sin que sea una afirmación holística. Ese es el recorrido que me permite afirmar o sostener la posibilidad de que puedan ser distintas: usar distintas lógicas, tener distintos aspectos, timings, tareas, desafíos, construcciones políticas, etc., y aun siendo distintas tener una evidencia en común que no tiene porqué aplastar las diferencias.

Tal vez tendríamos que precisar entre pensamiento, filosofía y danza, dado que sus métodos son distintos. Seguramente “pensamiento” sea el término que permita hablar de esa evidencia y de esa extensión posible del dominio entre un plano y otro. Es el proyecto de investigación que llevo adelante en el Espacio Ecléctico –en el que se enmarcan las clases y los seminarios que dicto allí- que se llama “Extensiones del dominio del pe(n)sar” con la idea que el pensamiento desborda la pertenencia al campo filosófico. El pensar que abre puentes porque se piensa de muchas maneras y con distintas materialidades.

¿Considerás que hay otras disciplinas cuyo encuentro enriquecen y potencian esta evidencia del vínculo?

Sólo puedo hablar de los encuentros azarosos. No creo que haya afinidades particulares entre las disciplinas. En lo personal no creo mucho en la interdisciplinariedad o la transdisciplinariedad. A veces el vínculo pasa por otro lado. Sería un paralelo posible entre la amodalidad perceptiva, en su diferencia con la cinestesia, como la constatación del trabajo desde la evidencia material sensible de la vida, del pensamiento; y la transdisciplinariedad. Pero no tengo un plano muy preciso de cuáles son las disciplinas con las cuales podría trabajar.

En esta contingencia me crucé con un físico cuántico y con un sociólogo, ambos también filósofos [Christian de Ronde y Daniel Alvaro, con quienes estaba organizando en ese momento el encuentro Realismo/Materialismo/Relacionalismo” MACBA – octubre 2016]. Claramente la filosofía constituye una “casa común”, pero intento no caer en el mito de que la filosofía es la madre de todas las disciplinas, o que está por encima de todo… Sólo reconozco que no me puedo alejar mucho de ella, pero no creo que sea el corazón que vincule todas las cosas –o sí, pero no lo puedo decir-. (risas!!)

¿Qué autores / textos / coreógrafos / vivientes dejan su huella hoy, aquí y ahora?

Si hacemos este juego del aquí y ahora, estoy terminando un texto que se va a publicar con dos de Gustav Theodor Fechner (1801-1887): Anatomía comparada de los ángeles Sobre la danza. Lo que más me interpelan ahora son autores del siglo XIX. De alguna manera se va armando un archipiélago o una constelación entre Fechner, Bergson, Simondon, que dentro de la filosofía están llamándome de alguna forma. Así que justo aquí, hoy, ahora estoy metida con ellos y particularmente con ese bizarro que es Fechner.

Presentación PBS_Flyer para Facebook

Sobre la colección “Pequeña Biblioteca Sensible”

¿Qué le pasa a un pensamiento cuando se pone sensible? Es la pregunta que guía la colección que estamos armando desde el 2015 con la Editorial Cactus. Creo que esa pregunta es la que activa la aplicación de estos textos, donde se busca publicar textos mayormente inéditos, textos bizarros dentro de la filosofía, acompañados por un texto mío en la forma de un ensayo, más actual”.

Los títulos previstos en la colección son:
– Félix Ravaisson, Del hábito, acompañado por el ensayo de Marie Bardet: Hacer de nuevo: hábitos y rearticulaciones a partir de Ravaisson.
-Gustav Theodor Fechner (1801-1887), Anatomía comparada de los ángeles Sobre la danza. Acompañado por el ensayo de Marie Bardet: Un pensamiento cuando se pone sensible.
-Heinrich von Kleist (1777-1811), Sobre el teatro de marionetas y otros textos.

Danza | Pensar desde los restos

Danza | Pensar desde los restos

Por Meli Watanabe · Fotografía: Celina Duprat

Publicada en Giró Cartelera

Todo alrededor de ACDP nos muestra un cúmulo de piezas de las más disímiles: calzados, cajas, televisor, muñecos, paraguas despedazados, heladeras, juguetes, horno, medias, casco, volante, revistas, inodoro, bolsas con una variedad inclasificable en cuanto a texturas, tamaños, colores, ¿(dis)funciones?, cuya singularidad es llenar el espacio de desechos. El espacio que contiene eso que es excluido de todo otro espacio.

Hay meta niveles de observación. En un primer momento, los performers son invadidos por un cúmulo de objetos. Sus cuerpos quedan perdidos entre objetos. Sus cuerpos se con-funden y en ocasiones son tratados como objetos. Como en el mundo antropológico contemporáneo.

¿Qué es eso que se descarta y se excluye? Acaso lo que se nos impone como inútil, eso que ya no nos sirve. En una sociedad dominada por las leyes del consumo y del dinero, se torna difuso el límite entre las relaciones humanas que tienden a lo descartable. El otro como objeto de mi consumo. Acumular, consumir y atesorar elementos mientras son útiles. Y en sintonía, devenir basura.

Es paradójico contemplar a los intérpretes cuyos movimientos fluctúan entre los entes que saturan el espacio, y que a la vez patentizan el vacío del ser. Una presencia ausente. Ese resto que perdura y que no puede ser digerido, esa sobra que afortunadamente no permite la clausura del pensar.

Y el inodoro arrojado y entronizado nos confirma la lógica utilitarista del mercado, nos mira y nos señala que también nuestro cuerpo descartó todo aquello que no utilizó. Incluido al otro cuando es reducido a mero objeto.

Pero esta fábrica que sistematiza los vínculos es cruel, los objetos toman revancha y ocupan nuestro espacio, somos reemplazados por la frialdad de los entes. En su desplazamiento, los performers son desplazados por las cosas circundantes. Sus cuerpos quedan encubiertos y hasta son tomados o consumidos por los objetos, pero ¿quién consume a quién?

En el plano audiovisual, podemos experimentar la existencia como proyección. El existente como proyecto que ya se encuentra lanzado al mundo de los objetos, como proyecto que es lanzado a la búsqueda de quedar plasmado y cristalizado en su aparecer. De este modo, somos más que mero público, somos esa mirada activa que re-configura y re-crea lo que acontece.

Por ser en site specific no hay un lugar o “el lugar”. Se produce un pasaje entre dos atmósferas antagónicas pero complementarias. Partimos de un lugar plagado de acciones que se deshacen entre desechos, un lugar que es un no-lugar. Y somos desplazados a un lugar que remite al ámbito científico-hospitalario, un lugar completamente despojado y pulcro. Nos transporta desde ese  cúmulo de “restos” a la vacuidad existencial. Nos interpela a pensar qué es lo que queda cuando parece que ya no queda nada.

El camino recorrido por los performers nos señala lo absurdo la vida cotidiana, la construcción del sinsentido de acciones que constituyen la rutina cual acumulación de acciones, cuya repetición deviene costumbre. Queda patente la compleja arquitectura social detrás del consumismo, banalizándose la hegemonía del dinero, la (in)utilidad de los objetos de consumo y el efímero vínculo existente entre lo útil, la re-utilización, la in-utilidad y la re-creación de los objetos en función de la repetición y de su uso. Asimismo, se muestra la oscilante relación entre la producción y la re-producción. Experimentamos de manera multisensorial: vemos y escuchamos la reproducción y la repetición al infinito de los sonidos que producen los intérpretes al hacer, que invaden el espacio.

ACDP es un recorrido por las heterotopías que deja al descubierto las diferentes perspectivas, que enriquecen y hacen vacilar el fundamento de eso que se nos mostraba como incuestionable.

 

Dirección: Mariana Belloto | Intérpretes-Performers: Natacha Berezán, Luciana Demichelis, Astrid Gómez Grosschadl, Victoria Keriluk, Emilia Pujadas, Gustavo Slep, Patricio Zabala, Mauricio Zmud | Músico: Nicolás Diab.

 

 

Danza para lunáticos

Luna by melisawatanabe
Luna, a photo by melisawatanabe on Flickr.

La Luna de hoy danzando en el cielo (bella, ella).
La sostiene un alambre infinito. El mismo que traviesa todos nuestros cuerpos con su música, con su magia, con su alegría contagiosa.
Solo hay que saber jugar.
Están todos invitados.
#DanzaLunatica

(la foto la tomé hace unos meses, pero cada vez que la Luna está allí, sostenida en el Cielo, imponente ella, me roba las casi todas las miradas)

El gran pez Koi y el Jardín Japonés | Entrevista a Mónica B. Cragnolini

Publicada en Revista Urbanikkei. Año 14 / Nº 140. Abril 2013

Los peces Koi pueden vivir normalmente entre 20 y 30 años, aunque hay quienes afirman que se encontraron ejemplares de 200 años. Por ello, es símbolo de longevidad, de fortaleza y de lucha. También de la amistad y el afecto duradero, ya que en japonés コイ  (Koi)  también significa ‘amor’ o ‘afecto’, entre otros.

Por su gran longevidad, los peces Koi –una variedad de pez carpa- alcanzan tamaños que interpelan a quienes gozan de su compañía. Aquí, una actitud ejemplar de qué hacer con ellos.

 Dice una antigua leyenda, que en la época samurái, en Japón, había una Puerta del Dragón y que  los peces que conseguían nadar contra la corriente, río arriba alcanzando la cascada, obtenían como recompensa ser transformados  en dragones. Afirma la leyenda que entre la variedad de peces que lo intentaron, solo los peces Koi lograron llegar exitosamente. Por eso, las familias Samurai izaron koinobori[1]  en sus hogares, expresando con ello el deseo de que sus hijos crezcan fuertes y valientes como el Koi.

La leyenda atribuye a las carpas Koi, su parecido con los dragones, no solo en apariencia, sino en cualidades: fortaleza, espíritu de lucha, perseverancia ante las dificultades, persistencia, paciencia y longevidad. Su representación está asociada tanto al triunfo en la vida, como al éxito, a la buena fortuna en los negocios y en la vida académica.

Dada la longevidad de las carpas Koi y el gran tamaño que pueden alcanzar, quienes poseen peceras con esta especie se enfrentan a una encrucijada con la falta de espacio para su adecuado crecimiento y desarrollo. ¿Qué hacer? Aquí contamos la historia de Mónica, quien decidió donar a Carpinha al Jardín Japonés, procurándole así una mejor vida con más libertad.

 

:: Entrevista :: Mónica B. Cragnolini[2]

“Con más espacio, los peces crecerán al doble,  triple, o cuádruple de su tamaño”.

Tim Burton, “El gran pez” (2003).

Mónica Cragnolini¿Cómo llegó Carpinha a tu vida? ¿Cuántos años tiene?

“A Carpinha me la regaló mi hermana mayor para mi cumpleaños hace más de diez años. La verdad es que nunca quise tener peces porque no me gusta ver a un animal en una pecera” –cuenta Mónica, atestiguando su respeto por la vida animal-. Por ese entonces, la carpa ya tenía unos 10 cm. y ya en ese entonces previó: “no me parece que sea para estar en una pecera”.

En esa época su gato Dmitri vivía con ella y le preocupaba que permaneciera tantas horas solo.  Alguien le sugirió: “¿por qué no le ponés un pez […] así se divierte?”. Las vueltas de la vida no quisieron que las patitas del felino y las aletas de la otra se cruzaran, al menos en lo que al interés respecta, ya que: “Dmitri, que ahora tiene 17 años, nunca se interesó en la carpa porque cuando apenas traje la pecera […] explotó el motor del oxigenado! […] y nunca más en su vida se acercó a la pecera” –agrega.

“Empecé a leer sobre la carpa, vi que vivían 85 años y también se me planteó el primer problema que era el del cambio de pecera, porque quedaba muy chica para ella. El otro problema que se me planteó es que Carpinha empezó a devorarse a todos sus compañeros de pecera. Pero eso no lo hacía de manera sistemática […]. Entonces quedó ella sola”. Una amiga le regaló una pecera más grande y Mónica advirtió que su pez seguía creciendo mucho y comenzó a sentir que era una crueldad tenerla así “y por eso es que decidí donarla”. Y remata: “así llegó Carpinha a mi vida”.

En la cotidianidad ¿cómo se conectaban?

“La carpa es muy diferente a los otros peces, yo creo que tiene una gran capacidad de percepción, más que otros peces, y por eso aparecen todas estas historias japonesas del vínculo con el dueño, con el que la cuida”; y nos adentra en anécdotas de su vida cotidiana: “Yo le había hecho una tapa de vidrio a la pecera no solamente por mi gato, sino porque ella era muy vivaz”. Recuerda que en una ocasión Carpinha saltó de la pecera “a partir de ahí empecé a poner esa tapa”.

Mientras lo relata, se sorprende al mismo tiempo: “Carpinha tenía un gran reconocimiento no sólo mío sino de otras personas también. Vos te movías y ella hacía movimientos, como que te saludaba, te reconocía y además te pedía constantemente comida. Pero bueno, ella reconocía a mucha gente, incluso a la gente que iba y le hablaba ella se movía. Como que tenía muy buen contacto con la gente. Era muy sociable” –rememora Mónica.

¿Cómo te enteraste que el Jardín Japonés recibía peces koi?

“Yo ya había intentado donarla”. Hace unos 3 o 4 años visitó el Jardín Japonés y plasmó su inquietud en la entrada: “me dijeron que sí, que aceptaban, pero que me fijara bien en el tamaño”. Recuerda que: “cuando vi lo enorme que eran las carpas que estaban en el laguito pensé que se la iban a comer”, por lo cual, en ese entonces desistió de donarla.

“¿Alguna vez pensaste que tal vez tú no eres demasiado grande…  sino que tal vez este pueblo es demasiado pequeño?”

Tim Burton, “El gran pez” (2003).

¿Qué te motivó a donarla?

“Básicamente ver que ella estaba en un espacio cada vez más chico. Antes había hecho el paso previo de ir a un acuario, donde me hicieron el presupuesto de una pecera más grande. Pero bueno, ahí mismo el muchacho […] dijo: ‘Mirá que va a venir más grande y nuevamente te vas a sentir mal porque estos animales son para estanque’. Además también intenté buscar estanque”. Mónica evoca la circunstancia en que buscaba un departamento para su madre: “la quería convencer de que se vaya a un lugar donde vi que había un pequeño jardín y había un estanque”. Al ver ese lugar lo primero que pensó fue en la posibilidad de que su carpa podría vivir allí.

“Entonces, por eso, me pareció que sufría mucho, porque prácticamente tenía 32 cm, […] podía dar una vuelta apenas y me parecía que no era vida digna para ella”, expresa.

Carpinha mientras es liberada en el estanque, su nuevo hogar
Carpinha mientras es liberada en el estanque, su nuevo hogar
¿Cómo fue la reacción de Carpinha al llegar a su nuevo hogar?

“Primero estaba muy asustada por el viaje en auto. […] Cuando llegamos allá estaba muy quieta”, (.) Comenta Mónica que cuando la llevaron al estanque en donde iba a estar, la primera reacción de su carpa fue irse “bien hacia el fondo como reconociendo el lugar, subió –yo quiero creer que me vino a saludar- y después rápidamente empezó a hacer amistad con otras carpas. Como me dijo el Sr. Minoru Tajima del Jardín Japonés: ‘la carpa está haciendo amigos’. Él estuvo muy amable porque después de donarla me dejó un mensaje el 31 y me dijo: ‘la carpa está muy contenta, está festejando año nuevo’. Con cierto pesar, manifiesta que “por diversas razones –de enfermedad de otro de mis animales- no pude volver a verla pero espero que pronto sí. No sé si me reconocerá, pero bueno, yo a ella espero que sí”.

Admite que no fue sencillo dejarla: “la verdad es que estuve re angustiada un montón de días pensando en cómo estaría. A pesar de que sabía que era lo mejor, también me costaron mucho los días siguientes”.

Carpinha nadando en el estanque del Jardín Japonés
Carpinha nadando en el estanque del Jardín Japonés

¿Cuál es tu visión de los animales?

“Bueno, yo pienso al animal –justamente estoy trabajando filosóficamente la problemática del animal-, pienso que nuestro vínculo con los animales está determinado por el prejuicio humanista del hombre, como elemento superior en la escala de la naturaleza. Y el animal está solamente en relación de disponibilidad para el hombre. Esta disponibilidad no solamente tiene que ver con las cuestiones de alimentación o de vestimenta, sino también como mascotas. Es decir, mucha gente piensa el vínculo con el animal en su casa como mascota como esa disponibilidad de afecto que otros no le dan. Es más, muchas veces se recomienda: ‘Si Usted tiene una carencia afectiva tenga un animal’ ¿no? Y en todas esas formas el animal está siempre como aquello que es disponible para uso humano. Entonces, en ese sentido, yo estoy tratando de pensar en los últimos años la problemática del animal como formando parte de la comunidad que somos y pensar así la comunidad de lo viviente en donde el animal no sea elemento de uso para el humano. Es muy complicado porque casi se ha naturalizado el hecho de que los animales están para servirnos a nosotros. Y me parece que lo más terrible de eso es que constantemente se crían animales, o sea, hay animales que nacen solamente para servir al hombre. Nacen en cautiverio para servir al hombre y viven una vida realmente miserable: todos los animales que viven en corrales, en los sistemas de alimentación de ganado vacuno en feed lot[3], etc., viven una vida quietos solo alimentándose y después mueren. Es terrible esa idea de pensar esta producción de vida para ser asesinada. Esto lo menciono porque hay una novela de Coetzee: “Elizabeth Costello” en donde una mujer, una escritora, decide dar una serie de conferencias en torno al tema animal y hace una comparación entre el Holocausto y la vida de los animales en los mataderos –que es una comparación que muy habitualmente se hace-. Hay un autor que es Isaac Bashevis Singer, que hizo esa comparación, y que fue un judío que vivió muy de cerca el Holocausto. Él decía: ‘La gente se asombra de lo que pasó en el Holocausto, pero para los animales Treblinka  se repite diariamente’. Es decir, los animales están siempre en esa condición”.

“Esa comparación molesta mucho porque se dice que no se puede comparar a un animal con un ser humano. Yo digo: ¿por qué? En primer lugar es una vida; por qué establecer que es incomparable. En segundo lugar –y esto lo dice Elizabeth Costello- es más terrible lo que pasa con los animales, porque en el caso del genocidio no es que se hizo nacer a las personas para matarlas, sino que hubo una locura ideológica que llevó al asesinato de una gran cantidad de personas por condiciones de consideración de inferioridad. Pero en el caso de los animales, nosotros producimos vida para comérnosla, utilizarla, matarla, etc., entonces en ese sentido me parece que la condición del animal es todavía más fuerte –si uno quiere decirlo así- con respecto a otras formas de asesinatos que se han hecho. Y por otro lado también está esto que señala también Derrida y que es el hecho de que las tres religiones monoteístas (que tienen muy en cuenta al otro) también reservan dentro de su ética un lugar para una matanza que no se considera homicidio, que es la matanza de los animales. Entonces yo estoy trabajando la problemática del animal en esa dirección”.

“Yo estoy tratando de pensar en los últimos años la problemática del animal como formando parte de la comunidad que somos, y pensar así la comunidad de lo viviente en donde el animal no sea elemento de uso para el humano”.

Mónica Cragnolini

+ info – Donación de peces Koi

 

Jardín Japonés. Sector Vivero y Piscicultura. Av. Casares 2966, C. A. B. A.

Tel.: 4804-4922 / 9141 int 17.

Horarios de atención: todos los días 10 a 18hs.

Web: http://www.jardinjapones.org.ar/contacto.htm


[1] Las banderas koinobori (鯉幟) o Satsuki-nobori (皐幟, さつきのぼり) son banderas tradicionales japonesas con forma de carpa (Koi). Fuente: Wikipedia.

[2] Mónica B. Cragnolini es Doctora en Filosofía de la UBA, se desempeña como Profesora, Directora del Departamento de Filosofía y de la Maestría en Estudios Interdisciplinarios de la Subjetividad en la Fac. de Filosofía y Letras (UBA) donde ha dictado seminarios relacionados con la cuestión de la animalidad; abordando los derechos, la ética, la responsabilidad y la hospitalidad de y con lo animal, entre otros. Es investigadora del CONICET y es autora de varios libros y artículos.

[3] Feedlot término de uso corriente en algunos países Iberoamericanos como Argentina, para designar a los corrales de engorde de ganado. El feed lot o engorde a corral surgió ante la necesidad de intensificar la producción, y consiste en encerrar los animales en corrales donde reciben el alimento en comederos. Fuente: Wikipedia

Crónica de una tormenta anunciada

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Crónica de una tormenta anunciada, un álbum en Flickr.

días raros, se avecinan… avatares incesantes convergiendo en unos pocos instantes, estaciones que ya perdieron su rumbo, indecisiones meteorológicas, y la vida oscilante entre relámpago y relámpago…
las miradas no pueden sino dirigirse al cielo, y contemplar, y perderse en su infinitud inabarcable…
instantes…

I Semana Cultural de Japón: “Tradiciones en diálogo” | Impresiones

I Semana Cultural de Japón: “Tradiciones en diálogo” | Impresiones[1]

Entre los días 5 al 9 de noviembre de 2012 se desarrolló la I Semana Cultural de Japón, coorganizada por el Centro Cultural Paco Urondo dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y el Centro Universitario Argentina Nippon.

 

Bajo preguntas tales como qué es “la cultura japonesa”, de qué se trata, cuánto de la cultura tradicional japonesa sobrevive tras la Modernización, las diferencias entre Modernización y Occidentalización, la recepción de esta problemática en nuestro país y por qué se puede hablar de interculturalidad, se organizó la I Semana Cultural de Japón. Un rasgo distintivo fue la presencia de notables académicos en la temática, gran parte con una interesante mirada argentina sobre la cultura japonesa. La actividad contó con la presencia y el apoyo de la Revista Urbanikkei, Kinsei y de la Editorial Kaicrón.

 

En representación del Centro Cultural Paco Urondo, Graciela Dragoski, directora del mismo, pronunció unas palabras donde celebraba la integración de la cultura japonesa a una dependencia de la Facultad de la Filosofía y Letras de la UBA, reconociendo el escaso espacio académico de la cultura japonesa en las aulas. Luego, en representación del Centro Universitario Argentino Nippon, habló Kunio Ishikawa, quien por medio del relato del bambú japonés, recordó la importancia de la paciencia y la perseverancia típicas de los japoneses, quienes siguen trabajando con todos sus esfuerzos aun cuando no hay cosecha visible, sorprendiéndose luego con un robusto bambú, símbolo de la fortaleza, la madurez, la perseverancia y la paciencia.

 

La actividad de apertura de la Semana Cultural estuvo a cargo de dos grandes artistas, Julia Nakauchi y Stella Escalante, quienes realizaron una charla con demostración de pintura a los asistentes, haciendo énfasis en las diferencias y similitudes del Sumi-E y Nihon-ga. Al finalizar su exposición, se realizó la inauguración formal de pinturas de Sumi-E y Nihon-ga que fueron exhibidas todo el mes de noviembre.

Las palabras iniciales de Stella Escalante sobre el vacío, las variedades de pinceladas –análogas a las situaciones a que la vida nos enfrenta-, la espontaneidad, la asimetría…, presentes en el sumi-e, y recordarnos que lo importante no es el resultado en la pintura –como en la vida- sino la actitud -el camino-. Y Julia Nakauchi nos recalcó la importancia de los detalles mínimos en el Nihon-ga, de estar atentos a las pequeñeces, también como sucede en la vida. El encuentro de ambas técnicas resultó muy enriquecedor a todos los presentes. Ambas dejaron al público presente sumidos en una actitud de reflexión y contemplación de sus pinceladas. Con ellas aprendimos que la pintura oriental refleja la actitud ante la vida.

 

Pablo Gavirati Miyashiro, del Instituto de Investigaciones Gino Germani dependiente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, investigador del CONICET y del CeUAN, compartió con el público el fruto de su investigación, demostrando las diferentes huellas del bushido (código samurái) presentes en animes como “Los caballeros del zodíaco”, “Dragon Ball”, y “Los Campeones”, tanto en los valores que los guían como en ciertos rasgos físicos. Nos sumergió en esos mundos atravesados por mitologías, donde los humanos son más que humanos y coexisten con dioses, demonios, submundos y supramundos.

 

Bruno Cecconi, Licenciado en Estudios Orientales por la Universidad de Salvador, especialista en cultura japonesa y la historia del taiko, reconocido integrante de Mukaito Taiko y fundador de Buenos Aires Taiko, entre otros grupos que lidera, ofreció una conferencia acerca de los contemporáneos orígenes del taiko, mostrando su evolución en filmes japoneses, su relación con el jazz y su giro a partir Daihachi Oguchi, un baterista de jazz que en 1951 creó el primer ensamble de taiko.

Al finalizar, Buenos Aires Taiko arrasó al público presente, dejando al público fascinado con el despliegue visual y escénico de los taikistas. A eso hay que sumarle la gran potencia del sonido, con una fuerza capaz de hacer vibrar el cuerpo, de sentir cada sonido en la piel, diría más aún: sentir cómo cada sonido atraviesa la piel, atraviesa la existencia. Los instrumentistas parecen movidos bajo una fuerza ritual, si bien están perfectamente coordinados en sus movimientos.

 

Paula Hoyos Hattori de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y del CONICET,  Ryoichi Kuno de la Universidad de Estudios Extranjeros de Tokyo y Matías Chiappe Ippolito de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, disertaron sobre “Literatura e interculturalidad. Cruces entre Japón y Occidente, del siglo XVI al XXI”. Con ellos descubrimos los interesantes diálogos interculturales entre Japón y Occidente (Europa, América Latina y Argentina), desde los primeros europeos que llegaron a Japón, como Francisco Javier que arribó a Japón con la finalidad de evangelizar, antes de la política de aislamiento, en el siglo XVI; saltando  a Argentina, al acercamiento de intelectuales argentinos a Japón, en el siglo XX, y culminando con la mirada japonesa acerca de las vicisitudes de la traducción en pleno siglo XXI.

 

Guillermo Travieso de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Doctor en Economía por la Universidad Chuo, Japón y Master of Science en Economía Política por la Universidad Estatal de Moscú V Lomonóov y

Pamela Sioya, Especialista en Educación por la Sustentabilidad  por la Universidad Nacional del Comahue, periodista de ComAmbiental, de Urbanikkei y miembro de CeUAN, compartieron reflexiones acerca de la crisis nuclear japonesa, desde perspectivas ambientales, económicas y políticas. A través de sus experiencias e investigaciones, introdujeron al público a la problemática ambiental, utilizando como disparador los hechos acontecidos en Japón, en particular en Fukushima. Los participantes pudieron apreciar otra cara de Japón.

 

Patricia Aschieri,  antropóloga de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, actriz y bailarina de Danza Butoh, Docente-investigadora del Departamento de Artes Combinadas de la FFyL de la UBA, ofreció una conferencia acerca de las “Reelaboraciones de la danza butoh en Argentina”. Ella nos adentró en la recepción Argentina de esta danza. Las imágenes que rememoran el butoh son cuerpos semidesnudos, con un maquillaje desalineado, cuerpos con movimientos apesadumbrados… un danzar con las sombras, con los muertos y los vivos… y es porque su origen se remonta al cuerpo de posguerra, un cuerpo que se arrastra en la oscuridad. Retrotrae a esos sobrevivientes con sus miembros reventados por la guerra.

 

Y el cierre de la I Semana Cultural estuvo a cargo de The Kyoto Connection, quienes ofrecieron un cierre incomparable con sus dulces melodías, cautivando al público con sus instrumentos, trasladando al público a un viaje de conexión con su interioridad. Realmente fue un momento de regocijo, donde se podía experimentar cómo los presentes disfrutaban cada una de las melodías que emergían del violín de Jésica Rubino, de la voz de Laura Lang, de la batería de Rodrigo Trado y de Facundo Arena, a cargo de la producción general, de la selección especialmente preparada para el cierre y del proyecto musical. Como invitados especiales trajeron a Sunawai Música de Okinawa.

 


[1] Artículo publicado en Revista Urbanikkei.

22 de septiembre: Día del Tintorero

22 de septiembre: Día del Tintorero | Entrevista al Dr. Luis Iraha

Publicada en la Revista Urbanikkei, 2012.

Las primeras tintorerías en el país datan de 1912. Desde entonces vienen desarrollando su actividad en todo el país. Hoy cada tintorero es una historia viva, que en la mayor parte de los casos es continuación de la profesión de sus padres. En algunos casos hay cuarta generación de tintoreros…

Es una profesión artesanal y familiar, y mucho más que una profesión. Es una herencia de los primeros inmigrantes japoneses llegados a la Argentina. Hoy se enfrentan con una de las mayores dificultades que surgió a raíz de una legislación porteña del 2009, que sancionó fuertes multas, afectando gravemente la continuidad de este emprendimiento familiar. Una tradición y una herencia que están en riesgo.

Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe.

José Saramago, “La caverna”.

Un poco de historia.

Según El Semanario Bonaerense de 1919, las primeras japonesas que abrieron sus tintorerías en Argentina fueron Hatsutaro Kotani y Tsuta Nakamura. En ese entonces era una profesión que, dado que sus maquinarias no eran muy costosas, que permitía el trabajo familiar y que podía realizarse con un manejo básico del idioma castellano, pudo ser asimilada por varias personas de la colectividad.

De este modo, los primeros inmigrantes japoneses se fueron traspasando el oficio de generación en generación, llegando a tener su momento de mayor crecimiento en los ‘20, debido a la llegada de la inmigración japonesa de la posguerra[1]. Años más tarde, hacia los ’50, ya se podía afirmar que era la profesión urbana predominante de las familias japonesas.

Los tintoreros hoy.

Las familias japonesas siguieron desarrollando esta profesión devenida tradicional por su traspaso de generación en generación, enfrentando las dificultades de todo oficio, hasta que en el 2008 se vio sorprendida por una legislación porteña que ponía en riesgo su continuidad, al no poder hacer frente a las altas multas impuestas.

Muchos cerraron sus persianas por haber sufrido inesperadas e inadvertidas inspecciones que requerían de numerosos trámites para su funcionamiento, todo sucedió sin previo aviso, sin un tiempo razonable para poder adecuarse a la nueva normativa vigente. Hubo quienes cerraron por temor a sufrir estas inspecciones y optaron por resignar su actividad a fin de evitar ser sancionados con una multa que para una actividad en caída, resultaba imposible enfrentar –por falta de trabajo, altos costos para mantenerse, etc.-.

Las primeras inspecciones ocurrieron desde mediados del año 2008 y hasta diciembre del mismo año. En el lapso de 6 meses bajaron sus persianas más de cien tintorerías tradicionales.

Así se fueron autoconvocando los diferentes tintoreros en los salones de COA, dando lugar a la “Agrupación Tintoreros Tradicionales Argentino Japonesa Autoconvocados”, un grupo solidario que se ha conformado por la lucha de la continuidad de esta actividad, asesorada y guiada en lo legal de modo desinteresado por el abogado Dr. Luis Iraha, actualmente Presidente de la organización. Asimismo, la Agrupación está conformada por una comisión de unas 20 personas, comerciantes de la actividad: Marcelo Arakaki, Juan Carlos Wakugawa, Miguel Tamanaha, Adolfo Ikkei,  Sergio Miyashiro, Katsuo Miyashiro, Yutaka Nakasone, Shoei Chibana, entre otros.

:: Entrevista al Dr. Luis Iraha – Tintorero, ¿una profesión en riesgo?

La tintorería se transformó en una profesión que se enfrenta a los desafíos de los tiempos actuales, tanto por las legislaciones que amenazan su continuidad, como por la falta de continuidad del oficio por parte de las nuevas generaciones.

Las tintorerías tradicionales son atendidas en la actualidad por issei, nissei y en algunos casos, por sansei, quienes las han heredado de sus antepasados. Es una actividad que de a poco va decreciendo en su cantidad de locales que se encuentran funcionando. Aquí una nota de la lucha por abrir las persianas de la esperanza.

 

¿Tuvo usted o sus familiares una tintorería?

Actualmente no tengo una tintorería, como tampoco familiares que actualmente ejerzan esta actividad. Mi padre junto a mi madre han tenido una tintorería que fue cerrada en el año 2000. Yo he sido el lavador y el planchador de la tintorería hasta que he debido dejar porque ya ejercía la Profesión de abogado.

 

¿Cuál es la diferencia entre la tintorería tradicional japonesa y el resto de las tintorerías?

Las diferencias son abismales, tanto en la forma de limpieza y trabajo como en el producto que se utiliza en su proceso: las tintorerías tradicionales son artesanales, mientras que las otras, trabajan con rapidez pero el servicio deja mucho que desear.

Otra diferencia fundamental es el producto que se utiliza para la limpieza de las prendas. Las tradicionales utilizan el solvente derivado del petróleo que es considerado como poco relevante o con mínimos efectos para el medio ambiente. En cambio las tintorerías rápidas, no tradicionales, utilizan una sustancia altamente tóxica y cancerígena que es el percloro o percloroetileno. Prohibido en todos los países del Primer mundo.

 

¿Podría contarnos en qué consiste la Ley 1727/09?

La Ley 1727 y su modificatoria de diciembre del 2009 regulan la actividad de las tintorerías. Es la única ley que regula una actividad, que resulta obvia para formar el monopolio futuro de las cadenas rápidas. Sin embargo esta ley es completamente inconstitucional porque justamente forma el monopolio, y paradójicamente existe una ley contra la formación de monopolios. No sólo en la Argentina, el monopolio esta prohibido en todos los países desarrollados.

¿Qué impacto tiene esta ley con respecto a la tradición de este oficio? ¿Se ha llegado a un acuerdo con respecto a los plazos y a las multas?

El impacto de esta ley es limitar la continuidad de la actividad hasta el 2035. Ello significaría que en ese año, las tintorerías tradicionales desaparecerían por completo. Pero vamos a seguir luchando por la derogación de la Ley 1727 y su modificatoria del 2009 por ser anticonstitucional en muchos aspectos. Si bien se aceptó la Modificación del año 2009, existe la plena convicción de su anticonstitucionalidad por favorecer el monopolio.

A la fecha, los tintoreros están mucho más tranquilos aunque no hay que dejar de reconocer que los mayores, issei, ya están pensando cerrar sus tintorerías porque las exigencias siguen aumentando en cuanto a requerimientos por parte de otros organismos que han surgido recientemente.

A partir de la nueva gestión a cargo del Licenciado Javier Corcuera como Presidente de la Agencia de Protección Ambiental (junio del 2010 aproximadamente), que ha entendido la problemática de las tintorerías tradicionales, se ha creado una fluida interacción y comunicación entre la Agrupación y la Agencia. En Enero del 2011 fui designado Asesor de Presidencia de la Agencia de Protección Ambiental lo cual ayudo mucho más a mejorar las relaciones institucionales entre ambas partes.

Actualmente la situación de las inspecciones por parte de la Agencia de Protección Ambiental y de la Agencia de Faltas Especiales del Gobierno de la Ciudad ha mermado muchísimo.

Nosotros agradecemos la colaboración y el apoyo de los medios Nikkei, La Plata Hochi, Urbano Nikkei; a Hemilce Yagi, Adolfo Yagi, Nelson Nakazato por haber formado parte de este grupo; a la Ing. Cristina Minotti, y a todas las personas que de una u otra manera, nos han apoyado incondicionalmente.

 

Informe Especial – El nacimiento de la Agrupación Autoconvocados Tintoreros Tradicionales Argentino Japoneses[2].

Los factores que influyeron para el cierre de muchas tintorerías, más allá del factor económico, dentro del ámbito de la Capital Federal fue la entrada en vigencia de la ley 1727 en el 2008, dictada en el año 2005, que provocó una oleada de inspecciones a tintorerías tradicionales a quienes se aplicaron fuertes multas que iban de $ 50.000 y aún mayores.

Las primeras inspecciones ocurrieron desde mediados del año 2008 y hasta diciembre del mismo año. La cifra es escalofriante: en 6 meses bajaron sus persianas más de 100 tintorerías tradicionales.

Comenzó así, una ardua lucha contra esta Ley que no implicaba multas y que además intimaba a que en el año 2015, todas las tintorerías tradicionales debían reconvertir sus maquinarias a las mismas que utilizan las Cadenas rápidas (la más importante 5 à Sec y otras firmas). Ello implicaba dejar de utilizar el solvente derivado del petróleo –de las tintorerías tradicionales- para comenzar a usar percloro o percloroetileno, sustancia altamente tóxica conforme los informes de la Organización Mundial de la Salud, altamente cancerígeno, calificado como veneno altamente peligroso para su manipulación.

Reivindicar el trabajo artesanal frente al monopolio.

A partir de allí, y de los primeros pasos de la Agencia de Faltas del Gobierno de la CABA, por las cuales se vio afectada una de las actividades predominantes de la colectividad japonesa, nace la Agrupación Autoconvocados de Tintoreros Tradicionales Argentino Japonesa, en defensa de su actividad artesanal y familiar.

Desde ese entonces, la Agrupación Tintoreros Tradicionales ha trabajado intensamente para lograr un cambio en la ley de Tintorerías (Ley 1727). Su lucha por el derecho a seguir trabajando en condiciones de igualdad frente al poderío de las grandes cadenas de tintorerías Rápidas ha sido incesante.

Uno de los reclamos fue: “igualdad frente al poderío de las grandes cadenas Rápidas, beneficiadas por la ley 1727, sancionada cuando Gabriela Michetti era legisladora por el PRO. Resultaba muy claro que el motivo fue erradicar a las tintorerías Tradicionales, ya que la Presidenta de la principal Cadena de tintorerías rápidas resultó ser Silvina Michetti, hermana de la entonces legisladora porteña. Una Ley hecha a medida y conveniencia económica familiar contra la minoría de las Tintorerías Tradicionales”, comenta el Dr. Iraha.

La unión hace la fuerza… Logros de la Agrupación.

El primer paso fue la presentación del Dr. Luis Iraha de un proyecto de modificación de la ley, que entre otras cosas denunciaba su anticonstitucionalidad al impedir la “libertad de elección para la continuidad con el sistema actual de trabajo artesanal”. Fue recibida y trabajada conjuntamente con el Diputado Juan Cabandié, del Frente para la Victoria.

El Segundo gran paso fue lograr la modificación de los montos de las multas, hecho que se logró a partir de la primera manifestación de la colectividad japonesa argentina, el 24 de Junio del 2009.

Las denuncias ante la Defensoría del pueblo de la Ciudad Autónoma de Bs. As. y ante la Secretaría de Comercio de la Nación por Deslealtad Comercial, hicieron que se frenaran las inspecciones y la aplicación de multas.

Sin embargo, la lucha continuaba, aun restaba la modificación de la Ley 1727 en lo que respecta al plazo: las tintorerías tradicionales desaparecerían en el año 2015. Fue un arduo camino que culminó en la sesión Legislativa del 3 de diciembre del 2009, que obteniendo la prórroga del plazo del 2015 hasta el 2030 con una prórroga hasta el 2035. Asimismo, se obtuvo el reconocimiento de la diferencia entre las tintorerías tradicionales de las tintorerías rápidas.

A la fecha, esta Agrupación, por su gestión, es tenida en cuenta para el dictado de nuevas Resoluciones, modificaciones a reglamentos existentes y/o leyes que son de interés e incumben a la actividad.

La Agrupación Tintoreros Tradicionales sigue trabajando ardua y desinteresadamente, día a día ya la lucha continúa: permanentemente surgen nuevos requerimientos u otros organismos de Control para ésta y otras actividades que funcionan dentro de la CABA.

 

:: Mini Entrevista – Carlos Goya de la “Tintorería Directorio”

Una reflexión sobre lo que se pierde al cerrar una tintorería familiar.

¿Cuánto hace que tiene la tintorería? Esta tintorería está desde el año 1969. Nosotros llegamos con mi padre desde Santa Fe en ese año. En mi familia la mayoría somos tintoreros, aquí estamos con mi hermano Katsuo Goya. Pero en realidad, hace mucho más que estamos. Mi papá llegó de Japón a Santa Fe en 1951, mis hermanos nacieron en Japón, uno llegó con 2 meses y el mayor con 2 años. Yo sería la segunda generación de tintoreros. Mi abuelo, que también fue tintorero, fue el primero en llegar a Santa fe, y fue el que hizo venir a mi papá. Como todos los japoneses, somos muy trabajadores.

¿Qué impacto tuvo esta ley 1727/09 en su oficio? Nosotros desconocíamos la legislación. Nos enteramos cuando empezaron las primeras inspecciones y cuando llegaron las multas. Ahí caímos todos. El gran problema fue que nadie se enteró de la ley, para hacerlo era necesario estar al tanto del boletín oficial de la Ciudad o de la Nación, por eso la mayoría no sabe. Nadie estaba inscripto en la categoría residuos peligrosos. Por ahora tenemos prórroga hasta el 2025. A partir de la ley, la colectividad por primera vez se levantó a reclamar por sus derechos de trabajar. Hay que seguir reuniéndose, es necesario participar de las reuniones, tenemos que seguir trabajando entre todos, tenemos que asumir responsabilidad.

¿Es la tintorería una herencia familiar? La mayoría de los tintoreros somos gente mayor. Yo tengo 59 años y mi hermano 61. Nosotros continuamos el oficio de mi padre, pero mis sobrinos no van a seguir, porque saben lo sacrificado que es. Ellos vieron a sus padres muchos fines de semana sin descansar, como nosotros vimos los sacrificios de nuestros padres. Por eso las nuevas generaciones aprendieron de eso y no quieren continuar, y prefieren elegir otro oficio o profesión universitaria. Una de mis sobrinas es veterinaria.

¿Aprender de los errores? Creo que cometimos un error. En épocas de mucho trabajo, los tintoreros tuvimos que haber invertido en otra cosa, como hicieron los floricultores y campesinos, que fueron comprando más campos. Creo que como colectividad japonesa nos faltó arriesgar, no nos animamos a cambiar de rubro. Las nuevas generaciones ya aprendieron, ellos tienen otra visión.

¿La extinción del oficio? La mayoría de los tintoreros que quedamos son mayores. Muchos de los descendientes de tintoreros propietarios, en vez de seguir con el oficio, vieron la oportunidad de hacer otro emprendimiento, armar otro tipo de negocio. Nosotros sabemos que nuestra profesión seguirá tanto como podamos. Como decía un ojisan que cerró su tintorería, y que después entre todos lo ayudaron a reabrir sus puertas: “con que entrara un pantalón, al menos tenía media comidita asegurada”, y si no tenía trabajo, al menos lo saludaban los vecinos. Es que nosotros somos parte del barrio, la gente nos conoce, nos respeta, nos valora.

Quién sabe, quizás seamos los últimos tintoreros. El día de mañana, si se cierra esta tintorería y este oficio, para mí va a ser una tristeza. Si uno se adapta, puede seguir, sabemos que hay que adecuarse a la ley de ecología, pero está difícil. Ya cerraron muchos negocios. Quizás sea parte de la renovación que hay que hacer.

Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos,

sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.

José Saramago, “Cuadernos de Lanzarote”.

 

 


[1] Fuente: Observatorio de las Colectividades de la Ciudad de Buenos Aires.

[2] Agradecimiento especial al Dr. Luis Iraha quien ha colaborado con gran cantidad de artículos periodísticos e informes.