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palabras que sueñan ser melodías

después del temporal y la agitación, afuera hay calma y quietud. está oscuro. nosé si es de noche. depende. la noche podría estar en mí.

años atrás hubiera dicho que la lapicera baila entre mis manos, pero no. mis dedos se deslizan sobre el teclado, un teclado que inventa palabras, un teclado que anhela escribir con las palabras una melodía. un teclado que sueña con ser un piano. y yo, quisiera ser como los dedos, que se deslizan livianos, casi sobrevolando la superficie. sí, vuelan. vuelo desde ellos.

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suena la música y lo llena todo. es raro eso. lo llena todo y sin embargo todo sigue vacío. la música plenificando todo. ahora todo vibra, se mueve, vuela. mi corazón baila en mi tórax, es un loco que baila solo, musicalizándose a sí mismo y moviéndose simultáneamente. escuchando las melodías, incorporándolas a los latidos.

y mis pasos, que caminan siempre errantes, caminan soñando bailar, volar… bailan soñando caminar, sueñan bailando…

¿bailamos?

De tiempos, verbos y olvidos

mientras escribía lo que pensaba, mientras pensaba lo que escribía cual perro se quiere morder su cola; noté que hay verbos cuyas melodías se percibían cada vez con mayor distancia entre sí…

¿es porque los olvidé? ¿y sino por qué dejé de usarlos? ¿dejar de usarlos significa dejar de sentirlos?

me quedé estupefacta. los verbos que me sorprendieron como un farol encendido que encandila un lugar oscurecido hace tiempo. yo era ese lugar.

los mismos verbos que iluminan de sentido mi andar, olvidados.

¿y cuáles son esos verbos?

soñar.

volar.

¡jugar!

atardece en la ciudad

atardecer by melisawatanabe
atardecer, a photo by melisawatanabe on Flickr.

atardece en una ciudad gris.. cubierta por nubes…
tal vez hoy no vea que allá, a lo lejos, hay alguna tímida luz que se asoma…
tal vez haya que caminar. o incluso volar.
tal vez haya mucho que recorrer…
seguiré caminando y soñando…

volver a soñar

Con profunda alegría hoy puedo decir que he vuelto a soñar.
Hace mucho, mucho tiempo que meramente dormía, sin soñar nada. ¡Qué diferente es saborear -y lamentarse por despertar- al levantar el recuerdo del sueño!
Ahora que he vuelto a soñar, noto que extrañaba hacerlo.
Sin embargo, dormir sin soñar no es tan preocupante como vivir sin soñar… dormir sin soñar tampoco es lo mismo que dormirse mientras se sueña –despierto-, con una sonrisa dibujada en el rostro, la mirada iluminada, y el corazón agitado.
Dormirse soñando, soñarse durmiendo, soñarse soñando… vivir soñando despierto…
Hoy he vuelto a soñar.
mæ – 22-8-06