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Danza | Antropología Contemporánea del Paisaje: ¿Panóptico kinésico?

Danza | Antropología Contemporánea del Paisaje: ¿Panóptico kinésico?

Aportes sobre el proceso creativo de Antropología Contemporánea del Paisaje, de Mariana Bellotto y el Grupo Performático Sur.

Publicada en Revista Labra.     Por Meli Watanabe  

Remover los (cono)cimientos   

Detrás del paisaje que se despliega en ACDP, hay preguntas que parecen acompañar el recorrido de los intérpretes y que junto a ellos atraviesan el site specific: ¿qué es lo que realmente otorga entidad a los valores que históricamente se autoproclamaron como hegemónicos? Pregunta que conduce a un interrogante aún más fundamental ¿qué es la realidad?

Los performers se adueñan del espacio haciendo temblar los cimientos de esa construcción que se ha establecido e instalado sedimentando los parámetros que regulan y normativizan el mundo, aquello que se encuentra tan naturalizado en nuestra sociedad que ya pasa desapercibido, como son los valores de las ciencias, de la medicina, de la tecnología, la economía, el mercado, la moda y los criterios estéticos que definen la belleza. ¿Es posible escapar?

En este dispositivo arquitectónico confluyen diferentes lenguajes visuales, musicales, del movimiento y del arte, que se enriquecen formando un entramado que es pura potencia. Aquí se torna difuso el límite entre lo que es productor y lo producido: ¿a cuál atribuir el origen del movimiento si se desencadena una serie de acciones que se bifurcan unas de otras, de manera irrefrenable, siguiendo su propio rumbo? ¿Son los intérpretes que con su decisión intervienen el espacio, o son las imágenes proyectadas simultáneamente que juegan y se reflejan en el espacio y hasta en la figura de los mismos intérpretes, generando planos yuxtapuestos? ¿Acaso el sonido producido por los performers en su accionar es causa o es el movimiento producto de la re-producción sonora en loop que sumerge a los intérpretes en el espacio? ¿Y quién es el observador de todo esto? Las cámaras que reciben las imágenes que se efectúan frente a ellas, ¿re-crean la realidad al intervenir en el espacio modificándolo, o sólo se limitan a re-producir lo que se produce allí mismo? ¿Cómo distinguir el simulacro de aquello que se re-presenta como artificio del artificio del mundo efectivo?

Como público, comenzamos a dudar de nuestra calidad de observadores. Finalmente, ¿quién observa a quién? Lo que se muestra ante nuestros ojos, lo que se nos aparece en un espacio experimental, señala el carácter totalmente arbitrario de los valores que se muestran como hegemónicos en “nuestro mundo”. Cuando ellos nos miran, persiste la inquietante sospecha de que están desenmascarando nuestros cimientos. Los performers miran y nos devuelven nuestra propia percepción que nos interpela.

 

¿Panóptico kinésico?

Así, la remisión al panóptico de Foucault parece ineludible. ¿Somos partícipes de un nuevo tipo de prisión tecnológica? Se trata de una microfísica del poder en una versión perfeccionada por engranajes científico-tecnológicos que se nos pasan desapercibidos. Esta plataforma es capaz de erigir y de poner en jaque –de manera simultánea e imperceptible- el fundamento del propio dispositivo de control: la preeminencia de la mirada. El panóptico fue diseñado para ver y controlar todo sin ser percibidos, en una lógica de sistema carcelario para normalizar a sus penitentes-habitantes. Ahora bien ¿los performers son presos del micro-sistema que se instituye entre las cuatro paredes y bajo las distintas modalidades de objetos? ¿O acaso están siempre condenados entre las paredes de sus propios cuerpos?

A su vez, esa matriz normalizadora – ¿sólo del montaje que se despliega frente a nosotros?- contiene lentes que registran con diferentes grados de zoom. Un mecanismo de minuciosas articulaciones que re-producen acaso esa gran maquinaria del mundo, una especie de matrioska en cuyo interior encontramos diferentes focos que permiten captar desde acciones y detalles imperceptibles que son maximizados –sólo posibles gracias a los condenados-intérpretes que se dirigen a la lente y señalan su objetivo-; hasta vistas casi panorámicas de una cámara de seguridad que se proyectan y permiten vigilar e inspeccionar cada movimiento macro de sus prisioneros.

Por otra parte, el espacio es traspasado por cables que cuelgan del techo y por cuerdas que se extienden de una pared a otra, montándose ante nosotros una red de tensiones con diferente intensidad de fuerzas. Los performers unas veces penden de ellos, oscilan regulando su distancia de acuerdo al límite impuesto por las cuerdas-cadenas. Y la primacía de la mirada absoluta cosifica su humanidad. Son entes que devienen objetos para los demás. Parecen condenados a llenar el tiempo en el espacio, su existencia parece reducirse a per-durar. ¿La existencia puede definirse como esa duración? ¿Acaso la rutina no es la repetición de lo mismo sostenida en el tiempo? ¿Y es posible escapar?

Los dispositivos audiovisuales tecnológicos intensifican y re-producen continuamente esa repetición, lo hacen subsistir en sus registros (¿esa perpetuidad les otorga vida propia?) cristalizando el déjà vu de sus cautivos habitantes contemporáneos. Habitantes perpetuados en su condena perpetua.

Como señalaba Mariana Bellotto al compartir su proceso crativo:

Convocamos las ideas de Camus sobre el mito de Sísifo y su eterna tarea de cargar la roca hasta la cima para dejarla caer y luego volver a cargarla. Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida presentando el mito de Sísifo como metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre. Afirma que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y aún no tiene que comenzar de nuevo. En ese punto, Camus sentía que Sísifo, a pesar de ser ciego, sabía que las vistas del paisaje estaban ahí y debía haberlo encontrado edificante: “Uno debe imaginar feliz a Sísifo”, declara, por lo que, aparentemente, lo salva de su destino suicida”.

 

Notas relacionadas: Antropología Contemporánea del Paisaje: Una obra en proceso de creación. Por Mariana Bellotto.

 


 

ACDP – Antropología Contemporánea del Paisaje

Dirección: Mariana Belloto

Intérpretes-Performers: Natacha Berezán, Luciana Demichelis, Astrid Gómez Grosschadl, Victoria Keriluk, Emilia Pujadas, Gustavo Slep, Patricio Zabala, Mauricio Zmud.

Músico: Nicolás Diab

Funciones: Sábado 24 y Domingo 25 de septiembre – 20 hs
Centro de Arte Experimental – UNSAM
Sánchez de Bustamante 75

Reservas:
Para el sábado 24 de septiembre – 20hs, aquí.
Para el domingo 25 de septiembre – 20hs, aquí.

 

 


Más videos de Antropología Contemporánea del Paisaje:

 

Danza | Entrevista a Marie Bardet: “Investigar sobre el movimiento y la sensibilidad en el pensamiento”

Danza | Entrevista a Marie Bardet: “Investigar sobre el movimiento y la sensibilidad en el pensamiento”

Por Meli Watanabe 

Publicada en Giró Cartelera

Interpelaciones entre prácticas cuyos universos aparentemente son intraducibles, y cuyos procesos avanzan continuamente hacia una permeabilidad mutua, que las potencia y desborda:

“Hay una suerte de evidencia primera, de intuición o de evidencia absoluta de que cuando estoy investigando en el movimiento estoy pensando, y que cuando estoy pensando hay toda una parte sensible de mí misma que está comprometida”.

 -¿Podrías (hacer la apuesta de) (re)definir el borde entre la Filosofía/Pensamiento y la Danza/Movimiento? ¿En qué aspectos se potencian? ¿Cómo se fue modificando el espesor de ese borde?

Empiezo por esto último. Sí, creo que lo que fueron tomando consistencia son dos cosas: Primero, hay como un “bicho” que va creciendo y alimentando ese pensamiento con la escritura, con la enseñanza, con charlas. Hay una dedicación en el tiempo que hace que eso empiece a existir. Y segundo, toma consistencia el hecho de conocer y encontrarme con interlocutores, gente con quienes cada vez más hay consistencia en los encuentros y en los grupos, distintos grupos de investigación, de trabajo, de construcción de algo, de propuestas. Hubo una dedicación en el tiempo pero también una multiplicación de los frentes de trabajo.

En cuanto a la (re)definición es muy difícil. Hay una suerte de evidencia primera, de intuición o de evidencia absoluta de que cuando estoy investigando en el movimiento estoy pensando, y que cuando estoy pensando hay toda una parte sensible de mí misma que está comprometida. Después de esta evidencia no se puede decir mucho más, no es que entonces podamos hacer la teoría general de esta relación. Me parece que hay que plantear el problema al revés: no tanto si de una imagen se me viene el pensamiento o la danza, el movimiento o la experiencia sensible, para ver la articulación. Sino listar, constatar todas las veces en que de todas formas ya está, en que ya se experiencia o vivencia algo. Porque la separación entre pensamiento y movimiento es un artefacto, una artificialidad.

Y a la hora de hacer algo con esto, de describir, poner a circular, escribir o enseñar, hay que señalar dos cosas al mismo tiempo: no es lo mismo , hay una heterogeneidad de temporalidades entre la percepción de las horas que paso sentada, leyendo, charlando o escribiendo, y las horas que paso entrenando, con una pequeña práctica o bailando. De hecho me pasa que cuando paso mucho más tiempo en una de ellas la otra se atrofia totalmente. No es lo mismo –por más que aparentemente estoy haciendo filosofía con danza- y para mí es muy importante seguir cruzando procesos de pensamiento con experimentación, porque no son traducibles, no son superponibles.

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En cambio, sí hay una constatación de que hay problemáticas y problematizaciones que pueden pasar de un plano al otro. Pero una vez más, un plano y el otro pueden ser puestos uno enfrente al otro, como un modo de organización del conocimiento, en un modo histórico, político, social y hay una evidencia de su cruce en la vida. Hay una evidencia y un cruce sin que sea una afirmación holística. Ese es el recorrido que me permite afirmar o sostener la posibilidad de que puedan ser distintas: usar distintas lógicas, tener distintos aspectos, timings, tareas, desafíos, construcciones políticas, etc., y aun siendo distintas tener una evidencia en común que no tiene porqué aplastar las diferencias.

Tal vez tendríamos que precisar entre pensamiento, filosofía y danza, dado que sus métodos son distintos. Seguramente “pensamiento” sea el término que permita hablar de esa evidencia y de esa extensión posible del dominio entre un plano y otro. Es el proyecto de investigación que llevo adelante en el Espacio Ecléctico –en el que se enmarcan las clases y los seminarios que dicto allí- que se llama “Extensiones del dominio del pe(n)sar” con la idea que el pensamiento desborda la pertenencia al campo filosófico. El pensar que abre puentes porque se piensa de muchas maneras y con distintas materialidades.

¿Considerás que hay otras disciplinas cuyo encuentro enriquecen y potencian esta evidencia del vínculo?

Sólo puedo hablar de los encuentros azarosos. No creo que haya afinidades particulares entre las disciplinas. En lo personal no creo mucho en la interdisciplinariedad o la transdisciplinariedad. A veces el vínculo pasa por otro lado. Sería un paralelo posible entre la amodalidad perceptiva, en su diferencia con la cinestesia, como la constatación del trabajo desde la evidencia material sensible de la vida, del pensamiento; y la transdisciplinariedad. Pero no tengo un plano muy preciso de cuáles son las disciplinas con las cuales podría trabajar.

En esta contingencia me crucé con un físico cuántico y con un sociólogo, ambos también filósofos [Christian de Ronde y Daniel Alvaro, con quienes estaba organizando en ese momento el encuentro Realismo/Materialismo/Relacionalismo” MACBA – octubre 2016]. Claramente la filosofía constituye una “casa común”, pero intento no caer en el mito de que la filosofía es la madre de todas las disciplinas, o que está por encima de todo… Sólo reconozco que no me puedo alejar mucho de ella, pero no creo que sea el corazón que vincule todas las cosas –o sí, pero no lo puedo decir-. (risas!!)

¿Qué autores / textos / coreógrafos / vivientes dejan su huella hoy, aquí y ahora?

Si hacemos este juego del aquí y ahora, estoy terminando un texto que se va a publicar con dos de Gustav Theodor Fechner (1801-1887): Anatomía comparada de los ángeles Sobre la danza. Lo que más me interpelan ahora son autores del siglo XIX. De alguna manera se va armando un archipiélago o una constelación entre Fechner, Bergson, Simondon, que dentro de la filosofía están llamándome de alguna forma. Así que justo aquí, hoy, ahora estoy metida con ellos y particularmente con ese bizarro que es Fechner.

Presentación PBS_Flyer para Facebook

Sobre la colección “Pequeña Biblioteca Sensible”

¿Qué le pasa a un pensamiento cuando se pone sensible? Es la pregunta que guía la colección que estamos armando desde el 2015 con la Editorial Cactus. Creo que esa pregunta es la que activa la aplicación de estos textos, donde se busca publicar textos mayormente inéditos, textos bizarros dentro de la filosofía, acompañados por un texto mío en la forma de un ensayo, más actual”.

Los títulos previstos en la colección son:
– Félix Ravaisson, Del hábito, acompañado por el ensayo de Marie Bardet: Hacer de nuevo: hábitos y rearticulaciones a partir de Ravaisson.
-Gustav Theodor Fechner (1801-1887), Anatomía comparada de los ángeles Sobre la danza. Acompañado por el ensayo de Marie Bardet: Un pensamiento cuando se pone sensible.
-Heinrich von Kleist (1777-1811), Sobre el teatro de marionetas y otros textos.

Danza | Pensar desde los restos

Danza | Pensar desde los restos

Por Meli Watanabe · Fotografía: Celina Duprat

Publicada en Giró Cartelera

Todo alrededor de ACDP nos muestra un cúmulo de piezas de las más disímiles: calzados, cajas, televisor, muñecos, paraguas despedazados, heladeras, juguetes, horno, medias, casco, volante, revistas, inodoro, bolsas con una variedad inclasificable en cuanto a texturas, tamaños, colores, ¿(dis)funciones?, cuya singularidad es llenar el espacio de desechos. El espacio que contiene eso que es excluido de todo otro espacio.

Hay meta niveles de observación. En un primer momento, los performers son invadidos por un cúmulo de objetos. Sus cuerpos quedan perdidos entre objetos. Sus cuerpos se con-funden y en ocasiones son tratados como objetos. Como en el mundo antropológico contemporáneo.

¿Qué es eso que se descarta y se excluye? Acaso lo que se nos impone como inútil, eso que ya no nos sirve. En una sociedad dominada por las leyes del consumo y del dinero, se torna difuso el límite entre las relaciones humanas que tienden a lo descartable. El otro como objeto de mi consumo. Acumular, consumir y atesorar elementos mientras son útiles. Y en sintonía, devenir basura.

Es paradójico contemplar a los intérpretes cuyos movimientos fluctúan entre los entes que saturan el espacio, y que a la vez patentizan el vacío del ser. Una presencia ausente. Ese resto que perdura y que no puede ser digerido, esa sobra que afortunadamente no permite la clausura del pensar.

Y el inodoro arrojado y entronizado nos confirma la lógica utilitarista del mercado, nos mira y nos señala que también nuestro cuerpo descartó todo aquello que no utilizó. Incluido al otro cuando es reducido a mero objeto.

Pero esta fábrica que sistematiza los vínculos es cruel, los objetos toman revancha y ocupan nuestro espacio, somos reemplazados por la frialdad de los entes. En su desplazamiento, los performers son desplazados por las cosas circundantes. Sus cuerpos quedan encubiertos y hasta son tomados o consumidos por los objetos, pero ¿quién consume a quién?

En el plano audiovisual, podemos experimentar la existencia como proyección. El existente como proyecto que ya se encuentra lanzado al mundo de los objetos, como proyecto que es lanzado a la búsqueda de quedar plasmado y cristalizado en su aparecer. De este modo, somos más que mero público, somos esa mirada activa que re-configura y re-crea lo que acontece.

Por ser en site specific no hay un lugar o “el lugar”. Se produce un pasaje entre dos atmósferas antagónicas pero complementarias. Partimos de un lugar plagado de acciones que se deshacen entre desechos, un lugar que es un no-lugar. Y somos desplazados a un lugar que remite al ámbito científico-hospitalario, un lugar completamente despojado y pulcro. Nos transporta desde ese  cúmulo de “restos” a la vacuidad existencial. Nos interpela a pensar qué es lo que queda cuando parece que ya no queda nada.

El camino recorrido por los performers nos señala lo absurdo la vida cotidiana, la construcción del sinsentido de acciones que constituyen la rutina cual acumulación de acciones, cuya repetición deviene costumbre. Queda patente la compleja arquitectura social detrás del consumismo, banalizándose la hegemonía del dinero, la (in)utilidad de los objetos de consumo y el efímero vínculo existente entre lo útil, la re-utilización, la in-utilidad y la re-creación de los objetos en función de la repetición y de su uso. Asimismo, se muestra la oscilante relación entre la producción y la re-producción. Experimentamos de manera multisensorial: vemos y escuchamos la reproducción y la repetición al infinito de los sonidos que producen los intérpretes al hacer, que invaden el espacio.

ACDP es un recorrido por las heterotopías que deja al descubierto las diferentes perspectivas, que enriquecen y hacen vacilar el fundamento de eso que se nos mostraba como incuestionable.

 

Dirección: Mariana Belloto | Intérpretes-Performers: Natacha Berezán, Luciana Demichelis, Astrid Gómez Grosschadl, Victoria Keriluk, Emilia Pujadas, Gustavo Slep, Patricio Zabala, Mauricio Zmud | Músico: Nicolás Diab.

 

 

Danza | Pensar encarnado

Danza | Pensar encarnado

Marie Bardet dictó el curso intensivo: “Situarse entre cuerpos – pensar desde nuestras situaciones” del 8 al 12 de agosto de 2016 en el Espacio Ecléctico.

Apuntes

Aquí lanzo mis apuntes, impresiones e ideas inacabadas -que como huellas asimétricas- perduran de este intenso encuentro entre espíritus inquietos, entre textos que (des)orientaron nuestro recorrido.

Experimentar la mirada como otro punto de apoyo y el tacto como condición de posibilidad de la continuidad en la percepción como sentidos  desorientados, que se yuxtaponen en un límite difuso, espeso, justo antes de estar suspendida en un salto y justo antes de caer. ¿Irrupción que remite a la continuidad? Y el otro existente, el otro espacial, cuya mirada me toca, cuyo espacio me sopesa… y sopesar el espacio, estimar al otro: ¿quién sopesa a quién en este abrazo? Me sopeso a mí misma, me aproximo, me oriento. En el contacto percibo (tus) huellas.

Estar ya siempre lanzada a la gravedad como inmanente a la existencia: la condena redentora del habitar aquí y ahora. Angustia (in)movilizante, sacude las vísceras, mueve tejidos, acciona miembros: muevo mi cuerpo en el tiempo.

Permanecer y cambiar simultáneamente, la discontinuidad y las irrupciones que confluyen en mi cuerpo. El corazón señalando el ritmo, marcando el paso. Y el temor vital de esa discontinuidad, que interrumpe la inhalación/exhalación.

Punto indeterminado y descentrado. En tanto me sopeso, me defino relacionalmente de manera incapturable. Estoy siempre atravesada.

Diversificar la mirada para que riegue a los sentidos, dando lugar a nuevos brotes de información para una percepción renovada. Transitar la posibilidad de un contacto sin tacto y de una mirada táctil, viscosa, espesa. Devenir que es un retorno a una experiencia sensorial simultánea, previa a la diferenciación de los  sentidos. Caminar por ese borde, límite difuso, determinadamente indeterminado en que casi dejo de ver y en el que mi mirada parece tener un volumen.

Permitirse eludir la cómoda dicotomía heredada, para abordar una tercera alternativa en la que la oposición carece de sentido. Pensar desde la situación, pensar encarnado, pensar en ese espacio relacional como punto de fuga y que sin embargo asume la diferencia y las determinaciones.

Vivenciar la imposibilidad de la quietud. Desde la Física el reposo es movimiento constante. La quietud como movimiento que conduce a encontrar la pequeña danza propia, ese baile fundamental que existencial en sintonía con la gravedad.

Gracias Marie Bardet por propiciar un encuentro entrañable entre extraños.

Danza | Lanzarse mar arriba

Por Meli Watanabe · Fotografía Mana Pena

Publicada en Giró Cartelera

Mar arriba es una obra en transformación contínua. Puede decirse que es la misma y otra de sí misma desde su concepción en la Residencia LODO/Sabato 2016, un proyecto colaborativo de El Sabato Espacio Cultural Económicas UBA y Plataforma LODO.

Foto Mana Pena

Mar arriba desde su origen en la Residencia Lodo/Sabato¹ continuó su búsqueda, cobró impulso y siguió su propio vuelo, fiel a su esencia. Una esencia que la escabulle de las cuatro paredes en que acontece: lleva inmanente una fuerza transformadora e incapturable. Es una obra que se renueva, se recrea y renace, que a la vez deja huellas transformadoras latentes.

Por ser una obra que se deja llevar hacia donde sus potentes aguas la conducen, no podemos más que capturar instantes efímeros de su proceso. Su pasaje por el Centro Cultural Paco Urondo dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA nos rapta con la música en vivo de Francisco Nogal que enriquecen y potencian la belleza de los movimientos de Lucía Toker, entre las proyecciones y arte visual de Mana Pena, arrastrando a cualquier espíritu sensible a sumergirse en melodías y energías de flotación.

Esta hermosa creación de Paz Ladrón de Guevara logra convertir al espacio en un atesorado lugar que logra escapar de las coordenadas espacio temporales de la cotidianidad; al espectador en un viajante que irá fluyendo entre las aguas del mar y el vuelo de las aves, transformando la respiración de la intérprete en un eco al unísono con la calma del sonido e imágenes del mar. Los participantes somos invitados a despojarnos de toda carga que impida lanzarnos a volar.

Las dulces melodías musicales llegan a nuestros oídos. Son sonidos que nos envuelven y atraviesan nuestro cuerpo. Mientras nos extraviamos con la intérprete que juega con su propia sombra, transmutada unas veces en aguas calmas, sumergiéndonos lentamente desde la superficie de la orilla hacia profundidades inconmensurables. Otras nos detiene en la contemplación de la quietud, para sutilmente continuar acelerándonos hacia el movimiento esbozado por las aves que se lanzan al viento.

Bajo la dirección de Paz Ladrón de Guevara, Mar arriba nos conduce hacia el mar y nos sumerge mar adentro. Lucía Toker inicia un torbellino que nos eleva entre aleteos, lanzamientos al vacío y flotaciones. Sus mágicos desplazamientos se engrandecen con la resonancia musical de Francisco Nogal y generan un clima cuya marea nos excede, nos inunda, nos regala un punto de fuga en medio del vertiginoso ritmo cotidiano, dejando de ser una obra para transformarse en una experiencia sensorial que nos traslada a un estado de ensoñación. Se produce una energía que nos moviliza íntimamente, que nos transporta, nos mueve y conmueve.

Idea: Paz Ladrón De Guevara | Performers: Lucia Toker | Arte: Mana Pena | Asistencia artística: Helena Cadierno | Producción: Paz Ladrón De Guevara, Lucia Toker | Investigación: Lucia Toker | Dirección: Paz Ladrón De Guevara | Música original: Francisco Nogal, “Hacia el mar” del álbum Eclipse de Luna (2016).

 

Danza | Resonancias del FIDEBA 2016  [Edición 2 Etapa 1]

Por Meli Watanabe · Fotografías Jonatan Kluk

Publicada en Giró Cartelera

Finaliza la Primera Etapa de la Segunda Edición del Festival Internacional de Danza Emergente / Buenos Aires. Un espacio para el encuentro, la proximidad y el intercambio de experiencias desde el hacer y el pensar la danza, con un enriquecedor programa con obras nacionales como coproducciones que tienden puentes fraternos.

Un entrelazar recorridos, procesos e ideas, un compartir charlas relajadas entre colegas y amantes de la danza que emerge en escenarios política y socialmente hostiles, haciendo un contrapeso a favor de la cultura independiente.

Gracias a la ayuda del Fondo Iberescena, las obras en su totalidad pudieron ser con entrada libre y gratuita, favoreciendo la inclusión, tendiente a una mayor participación nacional y al diálogo entre países latinoamericanos.

Fideba

Las resonancias del FIDEBA todavía perduran en la Ciudad de Buenos Aires. Y señalan un rumbo, una puerta que se abre para iniciar su Edición 2 visibilizando apenas una parte de la producción artística que está emergiendo con firmeza en la región y da cuenta del fenómeno emergente, cultivado por todos sus actores: el empoderamiento en la comunidad de la danza.

Aquí, las impresiones de una parte del programa:

Fideba-Lo que queda

Lo que queda
Idea: Paz Ladrón De Guevara
Performer: Lucía Toker
Asistencia técnica: Mayra Arenzón
Dirección: Paz Ladrón De Guevara

“Lo que queda” es un recuerdo incapturable, un resto que se desplaza en la memoria y en el tiempo. Es la huella todavía perceptible de Lucía Toker que fluye entre unas proyecciones de fragmentos fílmicos que rememoran la inmovilidad de un personaje que se desvive por reconstruir su circulación. La intérprete se encuentra cubierta por un tapado de piel, inmóvil de pie, siguiendo con la mirada a cada persona mientras ingresa a la sala.

El efecto estroboscópico en la iluminación (tipo flashes) por momentos invade la sala. Ello nos remite al parpadeo de un ojo, de nuestros ojos que inician al viaje en que se autoperciben limitados frente a los movimientos desplegados por la solista. La desesperación movilizante de querer captar esos movimientos efímeros, inalcanzables para la visión.

Una insinuación a una realidad enmascarada, que es dejada al descubierto hacia el final, cuando la intérprete se despoja del tapado exhibiendo una existencia oculta bajo la piel.

Una hermosa pieza que desafía a ser parte activa de “Eso que queda” entre el movimiento, el estatismo y lo vivenciado, entre la intérprete y su sombra.

Fideba-Posible reproducrivo

Posible Reproductivo
Intérpretes: Vera Garat
Diseño de espacio: Ignacio Correa, Vera Garat, Santiago Rodríguez Tricot, Leticia Skrycky
Diseño de luces: Santiago Rodríguez Tricot, Leticia Skrycky
Fotografía: Ignacio Correa
Asistencia de dirección: Tamara Gómez
Prensa: Andrea Feiguin
Dirección: Vera Garat

“Posible Reproductivo” nos introduce en un espacio campestre relajado, con la intérprete uruguaya Vera Garat aguardándonos con una mirada acechante y desafiante. La vigilancia fue transformándose en una (re)presentación de múltiples movimientos cotidianos y signos icónicos, siendo los espectadores partícipes de una construcción y una deconstrucción de gestos en simultáneo.

La escenografía llama la atención con signos que remiten a una fábrica, lugar emblemático de la producción en serie, quizás cuestionando las posibles (re)producciones (de)formadas y latentes. Un cardón, una planta resistente si las hay, que vive en las zonas más áridas y desoladas, caracterizada por estar armada de espinas (no puedo evitar pensar en heridas). Y un gato, sin dudas uno de los animales más amados, cercanos y distantes a la vez. Una escenografía que se funde y confunde con la composición coreográfica a la manera de un fluido diálogo.

El devenir de una selva que (en)vuelve a la intérprete, en un tránsito hacia lo salvaje. Un retorno y un rescate de esa animalidad oculta y encubierta en cada uno.

Desde esta lógica, cabría siempre aclarar (aclaración por cierto siempre superflua) que acaso nuestra mirada es una mirada más de las infinitas lecturas posibles.

Fideba-Lévame al lugar

Llévame al lugar donde estuvimos antes
Autoría: Paula Giuria Bianchi
Dramaturgia: Lucía Yáñez
Intérpretes: Manuela Casanova, Alexandra Galceran, Seida Lans
Diseño de luces: Lucía Rubbo, Leticia Skrycky
Diseño sonoro: Manuel Rilla
Creatividad: Manuela Casanova, Alexandra Galceran, Paula Giuria Bianchi, Seida Lans
Prensa: Andrea Feiguin
Colaboración artística: Lucía Yáñez
Supervisión dramatúrgica: Cecilia Buldain
Dirección: Paula Giuria Bianchi

Una hermosa búsqueda consistente en rescatar del olvido y (re)crear (des)hechos coreográficos, que forman un tejido nuevo con restos de otras obras. Un proceso experimental que no puede ser sino un ensayo existencial. ¿De qué otro modo podemos tomar remanentes marginales, ir en su rescate y dejar que tengan su espacio propio?

Un profundo trabajo del Proyecto Second Hand que seguramente habrá estado atravesado por movimientos movilizadores. Porque reciclar recuerdos es construir una nueva y singular coreografía que se pliega sobre sí, que se flexiona y reflexiona. Implica traerlos a escena despojados de su proceso creativo original, dejar que circulen descalzos, para (re)encontrarse y ser llevados al lugar donde estuvieron antes en un abrazo amoroso.

Porque estos reencuentros son posibles si lo mismo –me refiero a esos restos dejados de lado- se hace unotro de sí y se redescubren a sí mismos en una nueva creación.

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Desde
Diseño de luces: Santiago Rodríguez Tricot
Diseño sonoro: Gonzalo Deniz
Fotografía: Ignacio Correa
Asistencia de vestuario: Carolina Guerra
Prensa: Andrea Feiguin
Dirección: Vera Garat, Tamara Gomez, Lucía Valeta

Nuestras orientales intérpretes inician una vibración corporal que es sostenida a lo largo de todo su viaje escénico, acompañada por sus respiraciones agitadas. Una repetición fundada en la resistencia física, que se desarrolla sobre un cobertor con inscripciones –garabatos o bocetos- que asemejan resortes, como si reflejaran la trayectoria del movimiento continuo. Es un film amarillo impermeable, del mismo modo que esas existencias se nos aparecen ensimismadas y raptadas por una fuerza imparable.

Percibimos que no estamos asistiendo a una obra, sino a un proceso, un viaje desde lo físico  hacia un estado de trance, donde intuimos una conciencia trascendida por ese impulso incontenible. La reiteración que sacude sus cuerpos y que llega a los espectadores en el modo de una energía vibrante, que perdura después de finalizado este viaje metafísico.

Danza | Celia Argüello Rena: De cómo estar con otros

De cómo estar con otros

Idea y Dirección: Celia Argüello Rena

Interpretación y creación: Pablo Castronovo, Andrés Molina, Celia Argüello Rena

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Acaso la respuesta a la pregunta: ¿cómo estar con otros? sea una pregunta siempre abierta, una búsqueda infinita e inevitablemente un ensayo, un intento (más) de comprender y con-vivir con los demás, con los otros.

Esos otros, nuestros intérpretes, están ahí, con sus rostros velados y revelados en un movimiento continuo; unas veces los vislumbramos en la oscuridad, otras veces nos deslumbran. Ellos parecen señalarnos ese frágil vínculo que continuamente oscila entre la opacidad y el resplandor de un otro al que jamás terminaremos de conocer y cuya existencia ilumina la nuestra. ¿Cuánto del otro es nuestra creación imaginaria? ¿Cuánto de real tiene ese hilo invisible que nos conecta y tensiona? Y al final, ¿qué importa? Nos interpelan y ponen en evidencia la necesidad de detenernos para una aproximación abismal: el traspaso de las miradas que confluyen y un encuentro corporal que intenta cubrir al otro cual ropaje.

Por su parte, sus vestimentas envuelven y desenvuelven sus cuerpos y rostros, enlazando al otro, tensionándolo, paralizándolo o impulsándolo, en un desplazamiento lúdico que fluctúa entre lo velado y lo re-velado del otro. Y acaso ese despojo continuo de las vestimentas sea metáfora de la necesidad de despojarse de uno mismo para poder estar con otros.

 “De cómo estar con otros” nos habla en el poético lenguaje del movimiento, un movimiento que nos con-mueve.

+Info:

De cómo estar con otros.

Sábados 21hs en Apacheta Sala Estudio. Pasco 623 (CABA)

Reservas: http://www.alternativateatral.com/entradas35158-de-como-estar-con-otros?o=14

Ficha técnica:

Asistencia general y Colaboración Creativa: Romina Padoan | Iluminación y Espacio: Matías Sendón
| Vestuario: Estefanía Bonessa
| Realización de Vestuario: Patricio Delgado | Música y Preparación Vocal: Mauricio Mayer
| Diseño Gráfico: Pablo Viacava
| Foto: Pilar Boyle
Idea y Dirección: Celia Argüello Rena

Facebook: https://www.facebook.com/pages/De-Como-Estar-Con-Otros/936252133104338?fref=ts

Sobre el significado de “compañero”

“Una luz ha aparecido en mi horizonte: compañeros de viaje necesito”

F. Nietzche, “Así habló Zaratustra”

Mientras mis pasos se perdían entre pensamientos sueltos y caminantes presurosos, pensaba sobre el significado de la palabra “compañero”: compañero de trabajo, compañero de cursada, compañero de baile, compañero de viaje, compañero de ruta, compañero de la vida…

Caminantes
Foto por Meli Watanabe

La palabra “compañero” me evoca caminos encontrados… o pensándolo mejor, a pasos que se encuentran en un mismo camino, huellas que se verán una al lado de la otra… y nunca una delante de otra.

…es recorrer este mismo camino -no es que haya un único camino: los compañeros serán quienes compartan el camino elegido-, es andar y desandar el trayecto cuando sea necesario, es desvivirse a cada paso y en cada latido… porque tal vez, aunque las metas sean diferentes, lo vivido quedará guardado en el corazón… Como dijera Cesare Pavese: “No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos”.

La historia de mi vida podría leerse a la luz de la creencia de que “no hay camino, se hace camino al andar“… por ello, podremos vacilar y cambiar de rumbo mientras transitemos este mundo. Y porque la vida misma se nos va en cada paso, hay que arriesgar, sobre todo arriesgarse a perder, la única manera de encontrarse y ganar(se)… he allí su valor imponderable…

Un compañero… es compartir la suma de instantes de este gran viaje de la vida que en ocasiones tendrá sus obstáculos, sus vertientes, sus cargas -más o menos pesadas-, sus deslizadas y caídas… y también sus juegos, sus complicidades, sus sonrisas, sus fugacidades de luz que harán más ligero el camino…

Compañeros de viaje, caminantes de esta vida, celebro nuestro azaroso encuentro y valoro inmensamente contar con sus pasos a mi lado… gracias a la mano de la vida por encontrar tras cada rostro una historia única… un hermoso tesoro…

bailar con tu sombra

“Yo quisiera una vez bailar con tu sombra

volar por el suelo como en la pared

teñir los muebles caer de las mesas

y trepar sin saltar como ser sin estar.

Ser una proyección en el piso del salón

decrecer y crecer, de la luz depender”

Lucio Mantel, “Bailar con tu sombra” (2010), Album “Miniatura”

BC026~El-ultimo-baile-Posters[1]

Estas bellísimas palabras y melodías resuenan en mis oídos y penetran mi sangre, alcanzando mi corazón…

pienso en la (im)posibilidad de bailar con mi sombra… y me provoca la (im)posibilidad de bailar con tu sombra… acaso nada hay más incapturable que la sombra, fiel compañera de nuestro errante andar, forma que deforma y pone en juego nuestra imagen, y que sin embargo encierra nuestra esencia más profunda… encierra y desenmascara a la vez, dejando la imagen reflejada allí a la vista de todos… como tu presencia que despoja mi interior…

nuestras miradas se encuentran… mi sombra y tu sombra bailan sin los límites espacio-temporales. observo nuestras sombras flotar por el espacio, proyectarse en el suelo y en las paredes… disfruto esta hermosa danza incorpórea, dejo mi espirítu volar libremente… me desvivo en esta danza… abro mi corazón y dejo que sus latidos percutan y re-percutan este hermoso baile del ser…

Fotografía extraída de: http://laberintodeandrea.blogspot.com.ar/2013/01/a-veces-sigo-mi-sombra.html

nota al pie

Mientras caminaba por la Avenida Corrientes pensaba que si la vida es como un libro en blanco que vamos escribiendo, quiero ser una nota al pie, o mejor aún, una nota al margen de esas que se hacen con lápiz, se tachan, se cambian y devienen ilegibles e incomprensibles… (imposible reconstruir el instante ya vivido, imposible recuperar el tiempo perdido). Una mera anotación marginal, un garabato, un ensayo y ya… Con eso me basta… (viviría entre paréntesis)

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