Danza | Pensar encarnado

Danza | Pensar encarnado

Marie Bardet dictó el curso intensivo: “Situarse entre cuerpos – pensar desde nuestras situaciones” del 8 al 12 de agosto de 2016 en el Espacio Ecléctico.

Apuntes

Aquí lanzo mis apuntes, impresiones e ideas inacabadas -que como huellas asimétricas- perduran de este intenso encuentro entre espíritus inquietos, entre textos que (des)orientaron nuestro recorrido.

Experimentar la mirada como otro punto de apoyo y el tacto como condición de posibilidad de la continuidad en la percepción como sentidos  desorientados, que se yuxtaponen en un límite difuso, espeso, justo antes de estar suspendida en un salto y justo antes de caer. ¿Irrupción que remite a la continuidad? Y el otro existente, el otro espacial, cuya mirada me toca, cuyo espacio me sopesa… y sopesar el espacio, estimar al otro: ¿quién sopesa a quién en este abrazo? Me sopeso a mí misma, me aproximo, me oriento. En el contacto percibo (tus) huellas.

Estar ya siempre lanzada a la gravedad como inmanente a la existencia: la condena redentora del habitar aquí y ahora. Angustia (in)movilizante, sacude las vísceras, mueve tejidos, acciona miembros: muevo mi cuerpo en el tiempo.

Permanecer y cambiar simultáneamente, la discontinuidad y las irrupciones que confluyen en mi cuerpo. El corazón señalando el ritmo, marcando el paso. Y el temor vital de esa discontinuidad, que interrumpe la inhalación/exhalación.

Punto indeterminado y descentrado. En tanto me sopeso, me defino relacionalmente de manera incapturable. Estoy siempre atravesada.

Diversificar la mirada para que riegue a los sentidos, dando lugar a nuevos brotes de información para una percepción renovada. Transitar la posibilidad de un contacto sin tacto y de una mirada táctil, viscosa, espesa. Devenir que es un retorno a una experiencia sensorial simultánea, previa a la diferenciación de los  sentidos. Caminar por ese borde, límite difuso, determinadamente indeterminado en que casi dejo de ver y en el que mi mirada parece tener un volumen.

Permitirse eludir la cómoda dicotomía heredada, para abordar una tercera alternativa en la que la oposición carece de sentido. Pensar desde la situación, pensar encarnado, pensar en ese espacio relacional como punto de fuga y que sin embargo asume la diferencia y las determinaciones.

Vivenciar la imposibilidad de la quietud. Desde la Física el reposo es movimiento constante. La quietud como movimiento que conduce a encontrar la pequeña danza propia, ese baile fundamental que existencial en sintonía con la gravedad.

Gracias Marie Bardet por propiciar un encuentro entrañable entre extraños.

Intercambiemos

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