Danza | Los topos: vivencias del proceso creativo

Después de estrenar su opera prima como directora del Grupo Pleimovil, Teli Ortiz comparte con Revista Labra las vivencias de su proceso creativo de “Los Topos”, obra que además es la culminación de su proceso académico en la UNA.

Por: Meli Watanabe  |   Fotos: Mariana Cirulli

Publicada en Revista Labralostopos_2-1024x683.jpg

¿Cómo surgió la obra “Los topos”?

La idea inicial de la obra era la familia. Luego derivó a los hermanos. Con el tiempo esto fue deviniendo en los recuerdos que tenemos de la infancia y de la casa de la infancia. Para eso me influyó bastante un libro de Gastón Bachelard, “La poética del espacio” que habla acerca del lugar primero, ese primer lugar que queda en el inconsciente como un espacio irreemplazable. Cuando me encuentro con este libro, hubo algo que cambió en la obra, como que empezó a cobrar otro sentido: descubrimos que la obra también hablaba sobre lo que es recordar. Por eso las sombras, las luces remiten a los recuerdos. Mientras leía el libro recordé que entre mis hermanos se llamaban “topos”, era un juego que tenían entre ellos. La obra se llamaba de otra manera, y justo en ese momento estaba poniendo en cuestión el nombre de la obra, había algo que no me convencía y se me apareció este recuerdo. Entonces, además del nombre, pensé que los intérpretes podían ser realmente topos. Y eso le dio una capa más de sentido a todo.

“Topos” también significa “lugar”, se me iban uniendo los sentidos. Y tomé la decisión de cambiarle el nombre, aun cuando tanto el diseñador como a la vestuarista, ya estaban trabajando sobre el nombre anterior. Con este cambio se agregó otro color al trabajo, porque le sumaba una fisicalidad de los topos, porque hacían algo parecido pero no como topos. Y eso me empezó a gustar, porque colocaba a los intérpretes en otro lugar que estaba muy bueno.

¿Cuáles fueron tus disparadores a la hora de crear?

En mi casa era costumbre mirar diapositivas viejas, era algo que hacíamos muy seguido. Uno de los proyectores que usamos en la obra es de mi papá, es el que más usamos. Cuando le pido el proyector a mí papá fue muy lindo cómo a él lo movilizaron los recuerdos. Y se vino desde Córdoba a mi casa y nos pusimos a ver un montón de diapositivas. Este fue un aporte.

También el hecho de tener una pata autobiográfica, hay muchas cosas que son de mis hermanos, en un momento lo nombran a mi perro,… hay varias cosas.

Con respecto a la música, tomamos una música de referencia, pero después Chicho Bazán, quien hizo el diseño sonoro fue haciendo su aporte. Fue muy interesante porque, de acuerdo a lo que yo le iba contando de la obra, hizo su propia versión apartándose de las referencias con las que yo venía trabajando. Y fue una sorpresa para mí, estuvo muy bueno eso.

Silvina Duna, la tutora de mi tesina, quien fue muy importante en todo el trabajo, sobre todo su insistencia en que me hiciera preguntas acerca de la obra, que fueron claves para armar la historia. Silvina siempre me preguntaba: ¿por qué hacen eso? ¿dónde están? ¿quiénes son? Eso fue lo que terminó de componer y de cerrar todas las piezas.

Por otra parte, cuando Mariana Cirulli –que diseñó la escenografía- trajo las sillas duplicadas me pareció que reflejaba algo del recuerdo, esa idea de que la silla quede a la mitad, me venía bien. También hablaban de los ausentes, que podrían ser los padres, o no. En las preguntas que yo misma me hago acerca de la obra sé que pudo haber sido más concreta y más cerrada, ahora que lo pienso quizás me quedó un poco abstracta.

¿Hasta dónde la obra fue concebida y hasta dónde fue encontrando y siguiendo su propio camino?

En “Los topos” hay mucho de personal porque yo estuve muy atravesada con la obra. Durante todo este año y medio estuvo muy en mi cabeza. La obra habla sobre la familia y hay muchas cosas de mi familia. Yo quise hacerla porque tengo una familia muy numerosa y había algo de eso que me interesaba. También me interesaba trabajar con algo autobiográfico.

De todas maneras la obra refleja la familia de todos –de los intérpretes: Julia De La Torre, Lucrecia Pierpaoli, Laura Stivelman y Cristian Vega y mía-, era muy común que cada uno cuente sus anécdotas. Nos divertimos mucho con los recuerdos: cantar canciones de la infancia, anécdotas con los hermanos… en este sentido los intérpretes aportaron muchísimo. Y yo fui quien que se dedicó a unir todas las partes y darle la forma final, direccionando esos aportes.

¿Cómo influyó el factor económico en la concepción de la obra?

Creo que sin respaldo económico no hubiera podido hacer la obra, al menos como yo la quería hacer. Hubiera sido raro quedarnos en la etapa que transitábamos por julio, sin poder mostrar la obra, que es una situación rara para el intérprete también, trabajar tanto para que no quede en nada. De todas maneras, como es danza independiente, hasta julio yo me hice cargo de los gastos, me lo tomé como una inversión, porque me hice cargo de que pudiendo hacer algo más simple como hacer algo sola en mi casa, no lo hice, si bien me lo pregunté varias veces. Y así, sosteniendo mi decisión, con la ayuda de mi familia también, pude llevar a cabo el proceso sosteniéndolo sola hasta julio en que tuvimos el ingreso del subsidio. Así pude terminarla, gracias a este empujón.

Pude concretar mi objetivo de que ellos no pusieran dinero, si bien el hecho que ellos me dedicaran su tiempo fue una inversión también. Este proceso lo hicimos entre todos, esperamos que la obra siga un camino en el que pueda mostrarse, porque de alguna manera si va bien y a la gente le gusta, eso es lo que vuelve también.

¿Cómo fue el proceso de construcción de la obra? ¿En qué momento de la creación sentiste que tenías “la obra”?

El proceso de la obra tuvo tres momentos. El primero, que se desarrolló durante todo el 2014, mucho más experimental, de abordar las ideas desde lugares diferentes, con muchas pero muchas pruebas. De esta etapa no quedó casi nada. El segundo, desde principio de 2015 hasta mitad de año, en el que seguimos probando y profundizando en algunas ideas. Con los intérpretes habíamos decidido llegar hasta esa instancia para poder filmarla y presentarla como la tesina. Que es lo necesario, no hace falta más que esto. Y en este momento que habíamos decidido para terminar, sale el subsidio de Prodanza y sale el premio estímulo de la UNA. Con ello surgió una nueva etapa que continuó hasta el estreno. Fue en esta última etapa que comenzó a aparecer la obra. Tal vez fue la presión de saber que teníamos que estrenar y que no solo iba a quedar filmada en una cajita en la que no era necesario que la viera nadie. Quizás eso nos movilizó a que todo se pensara mucho más y a que todo fuera puesto en cuestión. Creo que ahí empezó a funcionar todo el engranaje, a que todo tuviera un sentido y se encontrara el universo de la obra.

¿Qué películas, obras o textos marcaron de algún modo la creación de la obra?

Las referencias que marcaron o similitudes en algunos elementos o bien distancias y maneras diferentes de tomar el tema fueron:

Películas: “Dogville” de Lars Von Trier,Canino” de Yorgos Lanthimos y  “El viaje a Darjeeling” de Wes Anderson.

También  estuvieron presentes obras de danza y teatro de los últimos años que tratan la misma temática que  varios habíamos visto. Por ejemplo: a mi “Los esmerados” de Silvina Grinberg  me encantó. También estuvo presente “Cinthia interminable” de Juan Coulasso, “La Omisión de la Familia Coleman” de Claudio Tolcachir.

Algunos textos que fueron utilizados durante el proceso creativo:

  • Materia y memoria de Bergson:

“Existe una diferencia de naturaleza entre la percepción pura y el recuerdo. Sin duda, nuestras percepciones están impregnadas de recuerdos […]. Estos dos actos, percepción y recuerdo, se penetran pues siempre, intercambiando siempre algo de sus sustancias”.

  • La poética del espacio de Bachelard:

“El excesivo pintoresquismo de una morada puede ocultar su intimidad.

Esto es cierto en la vida. […] La casa primera y oníricamente definitiva debe conservar su penumbra. […] Sólo debo decir de la casa de mi infancia lo necesario para ponerme yo mismo en situación onírica, para situarme en el umbral de un ensueño donde voy a descansar en mi pasado.

[…] La casa natal es una casa habitada. Los valores de intimidad se dispersan en ella, se estabilizan mal, padecen dialécticas.

[…] Pero nos sorprende mucho, si entramos en la antigua casa, tras décadas de odisea, el ver que los gestos más finos, los gestos primeros son súbitamente vivos, siempre perfectos. En suma, la casa natal ha inscrito en nosotros la jerarquía de las diversas funciones de habitar. Somos el diagrama de las funciones de habitar esa casa y todas las demás casas no son más que variaciones de un tema fundamental. La palabra hábito es una palabra demasiado gastada para expresar ese enlace apasionado de nuestro cuerpo que no olvida la casa inolvidable”.

 


 

Ficha técnica

Idea y dirección: Teli Ortiz  | Autoría: Grupo Pleimovil
Creación e interpretación: Julia De La Torre, Lucrecia Pierpaoli, Laura Stivelman, Cristian Vega
Colaboración artística: Silvina Duna
Asistencia de dirección: Macarena Orueta  |  Producción general: Marina D´ Lucca
Diseño de vestuario: Constanza Pierpaoli  |  Diseño de escenografía: Mariana Cirulli  |
Diseño de luces: Agnese Lozupone
Diseño sonoro y percusión: Chicho Bazán  |  Músicos: Gustavo Arch, Chicho Bazán, Pablo Fenoglio
Diseño gráfico: Mauricio Visconti

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