Máscaras, fábula y mundo (o la fábula del mundo enmascarado)

La mediocridad es la más afortunada de las máscaras que puede llevar el espíritu superior, porque no hace pensar a la mayoría -es decir, a los mediocres- en un enmascaramiento; y, sin embargo, por eso precisamente se la pone aquel, para no irritarlos y aún, no pocas veces, por compasión y bondad.

De “El caminante y su sombra”, Friedrich Nietzsche, § 75

Cómo  el “mundo verdadero” acabó convirtiéndose en una fábula

[…]

4. El mundo verdadero -¿inasequible? En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido? …

 (Mañana gris.Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo).

5. El  «mundo verdadero» -una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga, -una Idea que se ha vuelto inútil, superflua, por consiguiente  una Idea refutada: ¡eliminémosla!

6. Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿Acaso el aparente?… ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!

De “Crepúsculo de los ídolos”, F. Nietzsche.

Trad. S. Pascual

4 comentarios en “Máscaras, fábula y mundo (o la fábula del mundo enmascarado)”

  1. HellOU!!!Muchas gracias por tu comentario en mi blog!!!Vaya espacio tan repleto q tienes!!!! Hay mil cosas por leer!! Perdoname que no haya leido casi nada que esque hoy estoy super cansado y me da muchísima perezaa!!! Pero tiene pinta de ser genial, a los que les encanta escribir y la literatura y eso.. les tiene q encantar!!!Bueno que eso, que muchas gracias!!!!1 Besín!!!

  2. El hecho de escribir en blanco y negro, lanzarlo a la naturaleza donde nunca se ve nada pero nada blanco o negro, blanco y negro. Es a la vez lo más literario que puede encontrarse, lo más obviamente literario. Lo más humano, demasiado humano. El mundo entero de las luces, de los colores, entre toda la luz o ninguna luz… como si toda la fantasía estuviera contenida ahí. Ese mundo es abrazado, se abraza a sí mismo, se pierde, y el blanco y el negro nunca son sus límites; un marco inexistente. Ése el espacio que hay entre lo que tengo por decir y mi boca. Una plancha, un elemento punzante, tinta y un papel… querer ser escritor. Es tan estrecho el no-límite de la palabra y la creencia… quisiera decir menos veces "increíble" y poder decir "sos creíble y te adoro por serlo"; creo en lo increíble… añoro que las metáforas nos habiten y ser, finalmente, sólo un pintor grabador, un elemento punzante: Llevar una máscara que reproduzca mil inventos que impriman los otros; seguir grabando.

  3. …elegiría una y otra vez, de manera inevitablemente errante, recorrer el límite inexistente entre el blanco y el negro, camino imposible, camino ficticio: he aquí mi (im) propio camino.seré una perpetua aprendiz que peregrina siempre inacabadamente.. hasta que el acabamiento me sorprenda.

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