Danza | Pensar encarnado

Marie Bardet dictó el curso intensivo: “Situarse entre cuerpos – pensar desde nuestras situaciones” del 8 al 12 de agosto de 2016 en el Espacio Ecléctico.

Apuntes

Aquí lanzo mis apuntes, impresiones e ideas inacabadas -que como huellas asimétricas- perduran de este intenso encuentro entre espíritus inquietos, entre textos que (des)orientaron nuestro recorrido.

Experimentar la mirada como otro punto de apoyo y el tacto como condición de posibilidad de la continuidad en la percepción como sentidos  desorientados, que se yuxtaponen en un límite difuso, espeso, justo antes de estar suspendida en un salto y justo antes de caer. ¿Irrupción que remite a la continuidad? Y el otro existente, el otro espacial, cuya mirada me toca, cuyo espacio me sopesa… y sopesar el espacio, estimar al otro: ¿quién sopesa a quién en este abrazo? Me sopeso a mí misma, me aproximo, me oriento. En el contacto percibo (tus) huellas.

Estar ya siempre lanzada a la gravedad como inmanente a la existencia: la condena redentora del habitar aquí y ahora. Angustia (in)movilizante, sacude las vísceras, mueve tejidos, acciona miembros: muevo mi cuerpo en el tiempo.

Permanecer y cambiar simultáneamente, la discontinuidad y las irrupciones que confluyen en mi cuerpo. El corazón señalando el ritmo, marcando el paso. Y el temor vital de esa discontinuidad, que interrumpe la inhalación/exhalación.

Punto indeterminado y descentrado. En tanto me sopeso, me defino relacionalmente de manera incapturable. Estoy siempre atravesada.

Diversificar la mirada para que riegue a los sentidos, dando lugar a nuevos brotes de información para una percepción renovada. Transitar la posibilidad de un contacto sin tacto y de una mirada táctil, viscosa, espesa. Devenir que es un retorno a una experiencia sensorial simultánea, previa a la diferenciación de los  sentidos. Caminar por ese borde, límite difuso, determinadamente indeterminado en que casi dejo de ver y en el que mi mirada parece tener un volumen.

Permitirse eludir la cómoda dicotomía heredada, para abordar una tercera alternativa en la que la oposición carece de sentido. Pensar desde la situación, pensar encarnado, pensar en ese espacio relacional como punto de fuga y que sin embargo asume la diferencia y las determinaciones.

Vivenciar la imposibilidad de la quietud. Desde la Física el reposo es movimiento constante. La quietud como movimiento que conduce a encontrar la pequeña danza propia, ese baile fundamental que existencial en sintonía con la gravedad.

Gracias Marie Bardet por propiciar un encuentro entrañable entre extraños.

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Danza | Seleccionados de Agosto 2016

Danza | Seleccionados de Agosto 2016  del C. C. Paco Urondo, FFyL, UBA

CCPU-agosto

Viernes 19 y 26 de agosto de 2016 – 20:30hs

::: O’bombe / Improvisación en danzamúsicavisuales.

ProyOBombe 2016

Danza: Victoria D’hers, Pablo Monteys en vientos y Juan Miceli realizando intervenciones visuales.
De un choque, caricia, colapso, nace O’Bombe.
Bombo-panza-caja de sonido. So/Nido. ¿Lo inesperado siempre sale de algún nido? dijo.
So(s) nido, respondió. Nos reconocemos como nido de las ideas del otro, de uno, de todos.

::: Para los tiempos de guerra / Flor Carrizo

1 para los tiempos de guerra - flor carrizo
Work in process en tres movimientos. Espirales de violencia en diferentes momentos y lugares. Volver al punto de partida e insistir en movimientos que se capturan en ese territorio, de nuevo, atrapado en sus pesadillas. La guerra como experiencia del espectáculo; la danza, de la existencia.

Danza | Seleccionados de Julio 2016

Danza | Seleccionados de Julio 2016 del C. C. Paco Urondo, FFyL, UBA

CCPU-julio

Viernes 15 y 22 de julio de 2016

::: Mar Arriba

poster
En el reflejo del agua, los pájaros encuentran su paisaje en pleno vuelo.
MAR ARRIBA es un set de danza, música y proyecciones, una ensoñacion visual y sensorial, que navega entre postales sonoras en movimiento.
Idea y dirección: Paz Ladrón de Guevara
Investigación de movimiento y performance: Lucia Toker
Asistencia: Helena Cadierno
Fotografía: Mana Pena
Música e imaginario visual: Francisco Nogal

 

::: Oh! My Second Hand Life in Yugoslavia

sebastiao
Una ficción. Para sobrevivir a la soledad y al desarraigo es necesario mantenerse en constante movimiento, vivir en un mundo paralelo de acciones e imágenes de un lugar utópico.
Creación y dirección: Sebastião Soares
Asistencia de dirección: Pablo Castronovo
Música: Mauro Ap, Sonich Youth, Kemal Monteno
Foto: Martin Raabe

 

Danza | Lanzarse mar arriba

Por Meli Watanabe · Fotografía Mana Pena

Publicada en Giró Cartelera

Mar arriba es una obra en transformación contínua. Puede decirse que es la misma y otra de sí misma desde su concepción en la Residencia LODO/Sabato 2016, un proyecto colaborativo de El Sabato Espacio Cultural Económicas UBA y Plataforma LODO.

Foto Mana Pena

Mar arriba desde su origen en la Residencia Lodo/Sabato¹ continuó su búsqueda, cobró impulso y siguió su propio vuelo, fiel a su esencia. Una esencia que la escabulle de las cuatro paredes en que acontece: lleva inmanente una fuerza transformadora e incapturable. Es una obra que se renueva, se recrea y renace, que a la vez deja huellas transformadoras latentes.

Por ser una obra que se deja llevar hacia donde sus potentes aguas la conducen, no podemos más que capturar instantes efímeros de su proceso. Su pasaje por el Centro Cultural Paco Urondo dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA nos rapta con la música en vivo de Francisco Nogal que enriquecen y potencian la belleza de los movimientos de Lucía Toker, entre las proyecciones y arte visual de Mana Pena, arrastrando a cualquier espíritu sensible a sumergirse en melodías y energías de flotación.

Esta hermosa creación de Paz Ladrón de Guevara logra convertir al espacio en un atesorado lugar que logra escapar de las coordenadas espacio temporales de la cotidianidad; al espectador en un viajante que irá fluyendo entre las aguas del mar y el vuelo de las aves, transformando la respiración de la intérprete en un eco al unísono con la calma del sonido e imágenes del mar. Los participantes somos invitados a despojarnos de toda carga que impida lanzarnos a volar.

Las dulces melodías musicales llegan a nuestros oídos. Son sonidos que nos envuelven y atraviesan nuestro cuerpo. Mientras nos extraviamos con la intérprete que juega con su propia sombra, transmutada unas veces en aguas calmas, sumergiéndonos lentamente desde la superficie de la orilla hacia profundidades inconmensurables. Otras nos detiene en la contemplación de la quietud, para sutilmente continuar acelerándonos hacia el movimiento esbozado por las aves que se lanzan al viento.

Bajo la dirección de Paz Ladrón de Guevara, Mar arriba nos conduce hacia el mar y nos sumerge mar adentro. Lucía Toker inicia un torbellino que nos eleva entre aleteos, lanzamientos al vacío y flotaciones. Sus mágicos desplazamientos se engrandecen con la resonancia musical de Francisco Nogal y generan un clima cuya marea nos excede, nos inunda, nos regala un punto de fuga en medio del vertiginoso ritmo cotidiano, dejando de ser una obra para transformarse en una experiencia sensorial que nos traslada a un estado de ensoñación. Se produce una energía que nos moviliza íntimamente, que nos transporta, nos mueve y conmueve.

Idea: Paz Ladrón De Guevara | Performers: Lucia Toker | Arte: Mana Pena | Asistencia artística: Helena Cadierno | Producción: Paz Ladrón De Guevara, Lucia Toker | Investigación: Lucia Toker | Dirección: Paz Ladrón De Guevara | Música original: Francisco Nogal, “Hacia el mar” del álbum Eclipse de Luna (2016).

 

Danza | Resonancias del FIDEBA 2016  [Edición 2 Etapa 1]

Por Meli Watanabe · Fotografías Jonatan Kluk

Publicada en Giró Cartelera

Finaliza la Primera Etapa de la Segunda Edición del Festival Internacional de Danza Emergente / Buenos Aires. Un espacio para el encuentro, la proximidad y el intercambio de experiencias desde el hacer y el pensar la danza, con un enriquecedor programa con obras nacionales como coproducciones que tienden puentes fraternos.

Un entrelazar recorridos, procesos e ideas, un compartir charlas relajadas entre colegas y amantes de la danza que emerge en escenarios política y socialmente hostiles, haciendo un contrapeso a favor de la cultura independiente.

Gracias a la ayuda del Fondo Iberescena, las obras en su totalidad pudieron ser con entrada libre y gratuita, favoreciendo la inclusión, tendiente a una mayor participación nacional y al diálogo entre países latinoamericanos.

Fideba

Las resonancias del FIDEBA todavía perduran en la Ciudad de Buenos Aires. Y señalan un rumbo, una puerta que se abre para iniciar su Edición 2 visibilizando apenas una parte de la producción artística que está emergiendo con firmeza en la región y da cuenta del fenómeno emergente, cultivado por todos sus actores: el empoderamiento en la comunidad de la danza.

Aquí, las impresiones de una parte del programa:

Fideba-Lo que queda

Lo que queda
Idea: Paz Ladrón De Guevara
Performer: Lucía Toker
Asistencia técnica: Mayra Arenzón
Dirección: Paz Ladrón De Guevara

“Lo que queda” es un recuerdo incapturable, un resto que se desplaza en la memoria y en el tiempo. Es la huella todavía perceptible de Lucía Toker que fluye entre unas proyecciones de fragmentos fílmicos que rememoran la inmovilidad de un personaje que se desvive por reconstruir su circulación. La intérprete se encuentra cubierta por un tapado de piel, inmóvil de pie, siguiendo con la mirada a cada persona mientras ingresa a la sala.

El efecto estroboscópico en la iluminación (tipo flashes) por momentos invade la sala. Ello nos remite al parpadeo de un ojo, de nuestros ojos que inician al viaje en que se autoperciben limitados frente a los movimientos desplegados por la solista. La desesperación movilizante de querer captar esos movimientos efímeros, inalcanzables para la visión.

Una insinuación a una realidad enmascarada, que es dejada al descubierto hacia el final, cuando la intérprete se despoja del tapado exhibiendo una existencia oculta bajo la piel.

Una hermosa pieza que desafía a ser parte activa de “Eso que queda” entre el movimiento, el estatismo y lo vivenciado, entre la intérprete y su sombra.

Fideba-Posible reproducrivo

Posible Reproductivo
Intérpretes: Vera Garat
Diseño de espacio: Ignacio Correa, Vera Garat, Santiago Rodríguez Tricot, Leticia Skrycky
Diseño de luces: Santiago Rodríguez Tricot, Leticia Skrycky
Fotografía: Ignacio Correa
Asistencia de dirección: Tamara Gómez
Prensa: Andrea Feiguin
Dirección: Vera Garat

“Posible Reproductivo” nos introduce en un espacio campestre relajado, con la intérprete uruguaya Vera Garat aguardándonos con una mirada acechante y desafiante. La vigilancia fue transformándose en una (re)presentación de múltiples movimientos cotidianos y signos icónicos, siendo los espectadores partícipes de una construcción y una deconstrucción de gestos en simultáneo.

La escenografía llama la atención con signos que remiten a una fábrica, lugar emblemático de la producción en serie, quizás cuestionando las posibles (re)producciones (de)formadas y latentes. Un cardón, una planta resistente si las hay, que vive en las zonas más áridas y desoladas, caracterizada por estar armada de espinas (no puedo evitar pensar en heridas). Y un gato, sin dudas uno de los animales más amados, cercanos y distantes a la vez. Una escenografía que se funde y confunde con la composición coreográfica a la manera de un fluido diálogo.

El devenir de una selva que (en)vuelve a la intérprete, en un tránsito hacia lo salvaje. Un retorno y un rescate de esa animalidad oculta y encubierta en cada uno.

Desde esta lógica, cabría siempre aclarar (aclaración por cierto siempre superflua) que acaso nuestra mirada es una mirada más de las infinitas lecturas posibles.

Fideba-Lévame al lugar

Llévame al lugar donde estuvimos antes
Autoría: Paula Giuria Bianchi
Dramaturgia: Lucía Yáñez
Intérpretes: Manuela Casanova, Alexandra Galceran, Seida Lans
Diseño de luces: Lucía Rubbo, Leticia Skrycky
Diseño sonoro: Manuel Rilla
Creatividad: Manuela Casanova, Alexandra Galceran, Paula Giuria Bianchi, Seida Lans
Prensa: Andrea Feiguin
Colaboración artística: Lucía Yáñez
Supervisión dramatúrgica: Cecilia Buldain
Dirección: Paula Giuria Bianchi

Una hermosa búsqueda consistente en rescatar del olvido y (re)crear (des)hechos coreográficos, que forman un tejido nuevo con restos de otras obras. Un proceso experimental que no puede ser sino un ensayo existencial. ¿De qué otro modo podemos tomar remanentes marginales, ir en su rescate y dejar que tengan su espacio propio?

Un profundo trabajo del Proyecto Second Hand que seguramente habrá estado atravesado por movimientos movilizadores. Porque reciclar recuerdos es construir una nueva y singular coreografía que se pliega sobre sí, que se flexiona y reflexiona. Implica traerlos a escena despojados de su proceso creativo original, dejar que circulen descalzos, para (re)encontrarse y ser llevados al lugar donde estuvieron antes en un abrazo amoroso.

Porque estos reencuentros son posibles si lo mismo –me refiero a esos restos dejados de lado- se hace unotro de sí y se redescubren a sí mismos en una nueva creación.

Fideba-Desde

Desde
Diseño de luces: Santiago Rodríguez Tricot
Diseño sonoro: Gonzalo Deniz
Fotografía: Ignacio Correa
Asistencia de vestuario: Carolina Guerra
Prensa: Andrea Feiguin
Dirección: Vera Garat, Tamara Gomez, Lucía Valeta

Nuestras orientales intérpretes inician una vibración corporal que es sostenida a lo largo de todo su viaje escénico, acompañada por sus respiraciones agitadas. Una repetición fundada en la resistencia física, que se desarrolla sobre un cobertor con inscripciones –garabatos o bocetos- que asemejan resortes, como si reflejaran la trayectoria del movimiento continuo. Es un film amarillo impermeable, del mismo modo que esas existencias se nos aparecen ensimismadas y raptadas por una fuerza imparable.

Percibimos que no estamos asistiendo a una obra, sino a un proceso, un viaje desde lo físico  hacia un estado de trance, donde intuimos una conciencia trascendida por ese impulso incontenible. La reiteración que sacude sus cuerpos y que llega a los espectadores en el modo de una energía vibrante, que perdura después de finalizado este viaje metafísico.

Danza | Los topos: vivencias del proceso creativo

Después de estrenar su opera prima como directora del Grupo Pleimovil, Teli Ortiz comparte con Revista Labra las vivencias de su proceso creativo de “Los Topos”, obra que además es la culminación de su proceso académico en la UNA.

Por: Meli Watanabe  |   Fotos: Mariana Cirulli

Publicada en Revista Labralostopos_2-1024x683.jpg

¿Cómo surgió la obra “Los topos”?

La idea inicial de la obra era la familia. Luego derivó a los hermanos. Con el tiempo esto fue deviniendo en los recuerdos que tenemos de la infancia y de la casa de la infancia. Para eso me influyó bastante un libro de Gastón Bachelard, “La poética del espacio” que habla acerca del lugar primero, ese primer lugar que queda en el inconsciente como un espacio irreemplazable. Cuando me encuentro con este libro, hubo algo que cambió en la obra, como que empezó a cobrar otro sentido: descubrimos que la obra también hablaba sobre lo que es recordar. Por eso las sombras, las luces remiten a los recuerdos. Mientras leía el libro recordé que entre mis hermanos se llamaban “topos”, era un juego que tenían entre ellos. La obra se llamaba de otra manera, y justo en ese momento estaba poniendo en cuestión el nombre de la obra, había algo que no me convencía y se me apareció este recuerdo. Entonces, además del nombre, pensé que los intérpretes podían ser realmente topos. Y eso le dio una capa más de sentido a todo.

“Topos” también significa “lugar”, se me iban uniendo los sentidos. Y tomé la decisión de cambiarle el nombre, aun cuando tanto el diseñador como a la vestuarista, ya estaban trabajando sobre el nombre anterior. Con este cambio se agregó otro color al trabajo, porque le sumaba una fisicalidad de los topos, porque hacían algo parecido pero no como topos. Y eso me empezó a gustar, porque colocaba a los intérpretes en otro lugar que estaba muy bueno.

¿Cuáles fueron tus disparadores a la hora de crear?

En mi casa era costumbre mirar diapositivas viejas, era algo que hacíamos muy seguido. Uno de los proyectores que usamos en la obra es de mi papá, es el que más usamos. Cuando le pido el proyector a mí papá fue muy lindo cómo a él lo movilizaron los recuerdos. Y se vino desde Córdoba a mi casa y nos pusimos a ver un montón de diapositivas. Este fue un aporte.

También el hecho de tener una pata autobiográfica, hay muchas cosas que son de mis hermanos, en un momento lo nombran a mi perro,… hay varias cosas.

Con respecto a la música, tomamos una música de referencia, pero después Chicho Bazán, quien hizo el diseño sonoro fue haciendo su aporte. Fue muy interesante porque, de acuerdo a lo que yo le iba contando de la obra, hizo su propia versión apartándose de las referencias con las que yo venía trabajando. Y fue una sorpresa para mí, estuvo muy bueno eso.

Silvina Duna, la tutora de mi tesina, quien fue muy importante en todo el trabajo, sobre todo su insistencia en que me hiciera preguntas acerca de la obra, que fueron claves para armar la historia. Silvina siempre me preguntaba: ¿por qué hacen eso? ¿dónde están? ¿quiénes son? Eso fue lo que terminó de componer y de cerrar todas las piezas.

Por otra parte, cuando Mariana Cirulli –que diseñó la escenografía- trajo las sillas duplicadas me pareció que reflejaba algo del recuerdo, esa idea de que la silla quede a la mitad, me venía bien. También hablaban de los ausentes, que podrían ser los padres, o no. En las preguntas que yo misma me hago acerca de la obra sé que pudo haber sido más concreta y más cerrada, ahora que lo pienso quizás me quedó un poco abstracta.

¿Hasta dónde la obra fue concebida y hasta dónde fue encontrando y siguiendo su propio camino?

En “Los topos” hay mucho de personal porque yo estuve muy atravesada con la obra. Durante todo este año y medio estuvo muy en mi cabeza. La obra habla sobre la familia y hay muchas cosas de mi familia. Yo quise hacerla porque tengo una familia muy numerosa y había algo de eso que me interesaba. También me interesaba trabajar con algo autobiográfico.

De todas maneras la obra refleja la familia de todos –de los intérpretes: Julia De La Torre, Lucrecia Pierpaoli, Laura Stivelman y Cristian Vega y mía-, era muy común que cada uno cuente sus anécdotas. Nos divertimos mucho con los recuerdos: cantar canciones de la infancia, anécdotas con los hermanos… en este sentido los intérpretes aportaron muchísimo. Y yo fui quien que se dedicó a unir todas las partes y darle la forma final, direccionando esos aportes.

¿Cómo influyó el factor económico en la concepción de la obra?

Creo que sin respaldo económico no hubiera podido hacer la obra, al menos como yo la quería hacer. Hubiera sido raro quedarnos en la etapa que transitábamos por julio, sin poder mostrar la obra, que es una situación rara para el intérprete también, trabajar tanto para que no quede en nada. De todas maneras, como es danza independiente, hasta julio yo me hice cargo de los gastos, me lo tomé como una inversión, porque me hice cargo de que pudiendo hacer algo más simple como hacer algo sola en mi casa, no lo hice, si bien me lo pregunté varias veces. Y así, sosteniendo mi decisión, con la ayuda de mi familia también, pude llevar a cabo el proceso sosteniéndolo sola hasta julio en que tuvimos el ingreso del subsidio. Así pude terminarla, gracias a este empujón.

Pude concretar mi objetivo de que ellos no pusieran dinero, si bien el hecho que ellos me dedicaran su tiempo fue una inversión también. Este proceso lo hicimos entre todos, esperamos que la obra siga un camino en el que pueda mostrarse, porque de alguna manera si va bien y a la gente le gusta, eso es lo que vuelve también.

¿Cómo fue el proceso de construcción de la obra? ¿En qué momento de la creación sentiste que tenías “la obra”?

El proceso de la obra tuvo tres momentos. El primero, que se desarrolló durante todo el 2014, mucho más experimental, de abordar las ideas desde lugares diferentes, con muchas pero muchas pruebas. De esta etapa no quedó casi nada. El segundo, desde principio de 2015 hasta mitad de año, en el que seguimos probando y profundizando en algunas ideas. Con los intérpretes habíamos decidido llegar hasta esa instancia para poder filmarla y presentarla como la tesina. Que es lo necesario, no hace falta más que esto. Y en este momento que habíamos decidido para terminar, sale el subsidio de Prodanza y sale el premio estímulo de la UNA. Con ello surgió una nueva etapa que continuó hasta el estreno. Fue en esta última etapa que comenzó a aparecer la obra. Tal vez fue la presión de saber que teníamos que estrenar y que no solo iba a quedar filmada en una cajita en la que no era necesario que la viera nadie. Quizás eso nos movilizó a que todo se pensara mucho más y a que todo fuera puesto en cuestión. Creo que ahí empezó a funcionar todo el engranaje, a que todo tuviera un sentido y se encontrara el universo de la obra.

¿Qué películas, obras o textos marcaron de algún modo la creación de la obra?

Las referencias que marcaron o similitudes en algunos elementos o bien distancias y maneras diferentes de tomar el tema fueron:

Películas: “Dogville” de Lars Von Trier,Canino” de Yorgos Lanthimos y  “El viaje a Darjeeling” de Wes Anderson.

También  estuvieron presentes obras de danza y teatro de los últimos años que tratan la misma temática que  varios habíamos visto. Por ejemplo: a mi “Los esmerados” de Silvina Grinberg  me encantó. También estuvo presente “Cinthia interminable” de Juan Coulasso, “La Omisión de la Familia Coleman” de Claudio Tolcachir.

Algunos textos que fueron utilizados durante el proceso creativo:

  • Materia y memoria de Bergson:

“Existe una diferencia de naturaleza entre la percepción pura y el recuerdo. Sin duda, nuestras percepciones están impregnadas de recuerdos […]. Estos dos actos, percepción y recuerdo, se penetran pues siempre, intercambiando siempre algo de sus sustancias”.

  • La poética del espacio de Bachelard:

“El excesivo pintoresquismo de una morada puede ocultar su intimidad.

Esto es cierto en la vida. […] La casa primera y oníricamente definitiva debe conservar su penumbra. […] Sólo debo decir de la casa de mi infancia lo necesario para ponerme yo mismo en situación onírica, para situarme en el umbral de un ensueño donde voy a descansar en mi pasado.

[…] La casa natal es una casa habitada. Los valores de intimidad se dispersan en ella, se estabilizan mal, padecen dialécticas.

[…] Pero nos sorprende mucho, si entramos en la antigua casa, tras décadas de odisea, el ver que los gestos más finos, los gestos primeros son súbitamente vivos, siempre perfectos. En suma, la casa natal ha inscrito en nosotros la jerarquía de las diversas funciones de habitar. Somos el diagrama de las funciones de habitar esa casa y todas las demás casas no son más que variaciones de un tema fundamental. La palabra hábito es una palabra demasiado gastada para expresar ese enlace apasionado de nuestro cuerpo que no olvida la casa inolvidable”.

 


 

Ficha técnica

Idea y dirección: Teli Ortiz  | Autoría: Grupo Pleimovil
Creación e interpretación: Julia De La Torre, Lucrecia Pierpaoli, Laura Stivelman, Cristian Vega
Colaboración artística: Silvina Duna
Asistencia de dirección: Macarena Orueta  |  Producción general: Marina D´ Lucca
Diseño de vestuario: Constanza Pierpaoli  |  Diseño de escenografía: Mariana Cirulli  |
Diseño de luces: Agnese Lozupone
Diseño sonoro y percusión: Chicho Bazán  |  Músicos: Gustavo Arch, Chicho Bazán, Pablo Fenoglio
Diseño gráfico: Mauricio Visconti

Danza | Teli Ortiz: “Una obra es realmente poner en juego y en valor todo lo aprendido”

Entrevista a Teli Ortiz
Por Meli Watanabe · Fotografías: Mariana Cirulli
Publicada en: Giró Cartelera · 17/11/2015

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El Grupo Pleimovil presentó su última creación: Los Topos la flamante ópera prima ideada y dirigida por Teli Ortiz.

Adentrarse en Apacheta Teatro un domingo a las 20.30hs es ingresar a un universo profundo e íntimo, un viaje hacia el misterioso y oscuro lugar de la psique donde toman forma nuestros recuerdos. Ese insondable mundo de la infancia en que nos constituimos siempre en relación a otro: un hermano, un amigo, los padres.

Con Los Topos, nos preguntamos si es posible la rememoración o si acaso nos tendremos que conformar con rescatar instantes siempre (ya) pasados. Y tal vez tengamos que formular unas preguntas aún más fundamentales ¿es posible recordar o nuestros mayores esfuerzos por revivir lo pasado quedan arrojados en la nada? ¿recordar no es también actualizar el pasado en el presente, siendo un acto creación y por ello mismo de recreación de lo pasado?

Y ¿qué es lo que posibilita que nos reconozcamos en ese pasado enterrado, cuando ya nada perdura? Si escarbamos un poco bajo la tierra, solo podemos buscar lo que se ha extraviado tanto como recordar lo olvidado. Por eso esos vacíos espacio-temporales que perduran ocupando un espacio en nuestra memoria, esos huecos en los que memoria e identidad forman un entramado indisociable con esos otros que habitaron nuestros días. ¿Quién podría distinguir cuánto del otro hay en sí mismo?

Los intérpretes: Julia De La Torre, Lucrecia Pierpaoli, Laura Stivelman y Cristian Vega, bajo la piel de topos despliegan un minucioso trabajo corporal, un movimiento detallista y cuidado pero de una gran entrega física, realizando una apuesta ambiciosa y superadora. El Grupo Pleimovil bajo la dirección de Teli Ortiz, da cuenta de un gran trabajo de investigación, ciertamente análogo al gran trabajo de los topos en la excavación. Y en contraste a la negrura subterránea, ellos dejan al descubierto su propio brillo. Ellos nos trasladarán a esos juegos de la infancia, a esas peleas y desafíos entre hermanos. Ellos serán los artífices de historias, de complicidades, de diapositivas capturadas e irrepetibles de la cotidianidad familiar.

La escenografía e iluminación, como la música y el vestuario, logran extender ese cosmos subjetivo de construcción y deconstrucción de recuerdos. En el caso de la escenografía diseñada por Mariana Cirulli, encontramos sillas que ellas mismas se duplican, visibilizando los vacíos que ellos nos revelan –que podrían bien ser los padres de la familia, o los olvidos-. Otro tanto sucede con la arena en escena, que podría aludir a ese frágil límite entre los espacios creados solos o con otros, esos instantes efímeros que paradójicamente se eternizan en la infancia. La iluminación diseñada por Agnese Lozupone, sugiere las múltiples proyecciones subjetivas en torno a la infancia que nos interpelan, señalando esa singularidad, ese extraño lugar donde conformamos nuestra identidad, donde comienza a gestarse nuestra visión del mundo interno y externo. Acaso recordar no sea otra cosa más que proyectar una imagen, re-encontrarnos allí, reconocer las deformaciones de eso que se nos refleja, asumir que realmente solo podemos crear y recrear esas historias, darles nuevos cursos, nuevos rumbos cada vez. La iluminación contiene en estado de latencia la alegoría de la Caverna de Platón, en la línea de los grados de la posibilidad de conocer los recuerdos –y conocernos a nosotros mismos-.

funcion2En una charla con Teli Ortiz, ella nos cuenta de su primera experiencia como directora.

¿Qué significó dejar de ser intérprete para empezar a dirigir?

Pasar a ser directora fue todo un cambio y me costó bastante, porque siempre fui intérprete. De hecho fue casi obligado, porque era la culminación de la carrera, si bien pude haber elegido ser intérprete y estar dirigiendo, decidí ponerme en este lugar porque quería ver qué me pasaba en este rol. Y fue un proceso largo y por momentos muy difícil, pero mirando el resultado al que creo se llegó, siento que fue de mucho aprendizaje y que valió la pena enfrentarme con qué quiero y cómo lo quiero hacer. Al ser la culminación de mi carrera, de alguna manera siento que comienzo a recorrer un camino diferente.

¿Lo hubieras hecho de no ser necesaria la tesis?

La tesina pudo haber sido desde un trabajo escrito, un solo dirigido por alguien de afuera, hasta muchas posibilidades. Creo que elegí hacer una obra y dirigirla desde afuera porque es lo que me gusta, porque buscaba generar una ficción. Porque una vez que decidís hacer una obra, dentro de esa opción te encontrás con muchas posibilidades. Creo que la carrera y la UNA tuvo mucho que ver en este sentido, como decía Caterina Mora (en el “Ocaso de la causa”, que fue su tesina): la carrera terminó teniendo sentido a partir de ese trabajo final. Y creo que un poco es así: ponerte al hombro una obra es realmente poner en juego y en valor todo lo aprendido. Es ese otro momento en el que realmente descubrís qué sabés. Una de las cosas que más rescato es poder llegar al final del proceso “a pesar de” un montón de obstáculos que se presentan: el miedo, la inseguridad, los conflictos que aparecen siempre en un proceso creativo, etc. Eso es lo más valioso, seguir a pesar de todo, y poder llegar a algo.

¿Cómo seleccionaste a los intérpretes?

Un poco fue por sentir familiares a los chicos del Grupo Pleimovil. Hace muchos años que los conozco y les tengo mucho cariño. Y cuando se trata de una tesina, los que están y que te rodean son los que te apoyan. Y el proceso inicial fue de mucha prueba y muy extenso, nosé si alguien que no me conoce y que no me tenga afecto hubiera aceptado poner el cuerpo así. Para los intérpretes fue un proceso larguísimo, fue un año y medio, ellos ya estaban cansados y querían estrenar. La verdad que para mí es impagable que ellos se bancaran este proceso creativo particularmente extenso. Creo que los elegí a ellos por la confianza.

Haciendo una retrospectiva de las obras realizadas por el Grupo Pleimovil, ¿adónde ubicás la obra? ¿Fue planteada como una ruptura?

La verdad que es una pregunta para mí también. El grupo fue atravesando por diferentes momentos, porque es muy difícil sostener un grupo por tanto tiempo. Nosotros arrancamos como grupo en el 2008 aproximadamente. Al principio todo era de creación colectiva, después Ollantay Rojas dirigió “Ombúpolis” y fue muy bien. Con “Doméstica” también, comenzó siendo de creación colectiva y al final terminó siendo guiada por la mirada externa de dos de los chicos del grupo. Mi propuesta fue dejar de lado la creación colectiva entendida como que “todos decidimos todo” porque tenía la necesidad de dejar una impronta un poco más clara. Por supuesto que a veces cuesta, porque se juega algo de la pertenencia, del querer todos participar de la decisión. Pero, después de esas experiencias, ahora creo que si hay alguien que puede mirar sin estar tan apegado al hacer, teniendo una idea más externa, una visión más abarcativa, me parece mucho más productivo, al menos para este grupo. Supongo que cada grupo es diferente.

¿Cómo te ves de aquí en adelante en cuanto a la dirección?

Ahora todavía no pude pensar en eso. Todavía tengo que bajar y que se me pase todo esto del estreno. En un momento del proceso dije “nunca más dirijo”, ahora pienso que “quizás después” pueda volver a hacer otra cosa. Obviamente que es de muchísimo aprendizaje, de una toma de posición frente a las cosas y frente a todo –desde lo más banal hasta posiciones estéticas-. Siempre se sigue aprendiendo.

“¿Existe una acción sin un fin, sin un motivo, sin un objeto al cual dirigirse? ¿Y qué son los fines, los motivos, los objetos sino representaciones de algo del pasado, ya constituido, no nuevo, sino los componentes en los cuales se resuelve toda ocasión, los elementos cada uno de los cuales es un fragmento del pasado?”
Giorgio Colli, “Escritos Sobre Nietzsche”

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