El Sumi-E como actitud ante la vida | Entrevista a Stella Escalante

Publicado en: Urbanikkei. La revista de la cultura japonesa en la Argentina, 2011, Año 12, Número 126. R. N. P. I. en trámite, Buenos Aires.

El sumi-e o Suiboku es una técnica de dibujo monocromático en tinta, que se originó en China en el siglo V. Fue introducida en Japón a mediados del siglo XIV por monjes budistas zen, y tuvo su apogeo durante el período Muromachi (1338-1573).

Junto con Stella Escalante* redescubriremos en el Sumi-E un espíritu contemplativo, reflexivo y de un profundo trabajo interior de superación personal. Y si bien sus raíces atraviesan siglos, nos deja mucho que aprender y admirar en nuestros días.

“Trabajar en Sumi-e supone abordar un camino de superación personal [...]. No existen metas sino que cada una de las metas que nos proponemos forman parte de un solo camino […].”

 

“Desde el Sumi-e uno se acerca un poco a la naturaleza mediante su  observación y va aprendiendo a entenderla y a quererla. Va reconociendo sus ciclos y su ritmo y va aceptando que toda trasgresión […] por parte del ser humano atenta contra su propia existencia”.

 

¿Cuáles son las características de la pintura Sumi-E?

 

El sumi-e  es una técnica japonesa de pintura donde se dibuja y pinta simultáneamente, y  se la puede considerar como única en la historia de las artes, siendo una de sus características distintivas  su monocromía y el trabajo con valores de grises. Su fin es reproducir la imagen a representar mediante certeras pinceladas, y precisamente en esa simultaneidad se funden dos ideas que posibilitan la representación espontánea y sincera de un momento en que el sujeto nos conmueve. Es pues más que una representación formal, un reflejo de un estado de ánimo. Por supuesto que esta interpretación solo es posible realizarla mediante el dominio de una técnica que requiere de una rigurosa preparación metódica, progresiva, y de exigente superación.

¿Quiénes fueron sus maestros?

 

Siendo estudiante de la Escuela Fernando Fader y muy interesada en la pintura, comencé a concurrir al taller del maestro Demetrio Urruchúa. La fascinación no solo estaba en lo que escuchaba en cuanto a pintura, sino también por el entorno y la figura imponente del Maestro. Al egresar de la escuela comencé mis estudios en la Escuela Nacional de Cerámica, buscando  dentro de las artes plásticas el lugar donde mejor pudiera expresarme. En esa búsqueda retomo la pintura al óleo asistiendo a clases en los talleres de los maestros  Ernesto Manili y Adolfo Nigro con los que adquirí una visión muy interesante y diferente de cada uno de ellos que provocó en mí un acercamiento al abstracto.

¿Cómo fue su acercamiento, cuál fue su experiencia con el Sumi-E y con el arte, cuáles fueron sus motivaciones?

 

Después de algunos años un poco cansada de mi trabajo y curiosa de probar otra experiencia, comencé a tomar clases de pintura oriental con Tomás Yamada, donde descubrí la acuarela, técnica que durante mis estudios se veía muy someramente, casi  con un tratamiento como témpera. Pero lo que más me provocó admiración eran las pinceladas dinámicas y expresivas de la tinta sumi sobre el papel arroz: Realmente quedé cautivada.

Complementaron mis estudios de arte oriental el aprendizaje con la maestra china Chiu Tai Li, en un breve tiempo pero con resultados muy enriquecedores.

¿Qué actitud implica? ¿Qué sensaciones despierta, qué moviliza interiormente?

 

Trabajar en sumi-e supone abordar un camino de superación personal deponiendo todo tipo de vanidad y veleidad, aprendiendo con cada obra realizada que la misma es pasible de ser superada. Lograr entender que no existen metas sino que cada una de las metas que nos proponemos forman parte de un solo camino, nos van ampliando el horizonte y a la vez nos hacen ser humildes ante lo que falta por recorrer. Esa percepción de la pequeñez y de la fugacidad de las cosas nos hace, indubitablemente, mejores personas.

¿Podría explicarnos brevemente cuál es el significado de los Cuatro Caballeros?

 

Los “cuatro caballeros” o “gentilhombres” es una denominación que aparece por primera vez en un manual de pintura china llamado “El jardín de las semillas de mostaza” que data del año 1679. Sintetiza en las figuras de cuatro plantas, cuatro posibles formas de trazos con el pincel, con el agregado de que cada una de estas plantas simboliza una virtud y una estación del año.

  1. El crisantemo representa al otoño y a la humildad.
  2. El ciruelo al invierno y a la pureza.
  3. La orquídea silvestre a la primavera y a la femineidad y la fragancia.
  4. El bambú al verano y a la integridad y masculinidad.

¿Por qué es tan importante en el Sumi-E el vacío?

 

Los espacios en blanco o vacíos  son en la pintura oriental  un elemento indispensable y absolutamente  expresivo. Se pueden comparar con los silencios en un poema o en  la música convirtiéndose en parte activa del trabajo. Tienen un carácter dinámico ya que producen en la pintura una sensación de aire y desahogo.

Se  puede aplicar de varias formas, ya sea en el dibujo dejando una forma incompleta estimulando la imaginación, en las nubes, agua, nieve, bruma o en las mismas pinceladas donde el vacío aparece dentro del mismo trazo.

¿Qué mensaje cree que puede dar esta pintura en una cultura sumida en la inmediatez, en un ritmo de vida que transcurre a un ritmo vertiginoso, que se pierde en la vorágine a diario?

 

No es fácil ni pertinente pretender dar un mensaje desde una posición  donde se busca ser humilde. En todo caso, se podría decir que desde el sumi-e uno se acerca un poco a la naturaleza mediante su  observación y va aprendiendo a entenderla y a quererla. Va reconociendo sus ciclos y su ritmo y va aceptando que toda trasgresión de los mismos por parte del ser humano atenta contra su propia existencia.

La contemplación, la reflexión y la elaboración interior necesarios para trabajar con este tipo de pintura nos van fortaleciendo espiritualmente y actúan como un bálsamo  ante  una realidad desbordante y avasalladora, ayudándonos a aceptarla con esperanza y optimismo.

Más info: escalantestella@hotmail.com

web: www.stellaescalante.com.ar

Tel. (++54-11) 4572-5136

*STELLA ESCALANTE es artista plástica, con una gran trayectoria docente en sumi-e, ha realizado numerosas muestras en el Centro Cultural de la Embajada de Japón, en el Jardín Japonés, y en Centros Culturales y Museos a lo largo de todo el país. Ha sido premiada por el Jardín Japonés como mejor Pintura Oriental, entre otros.

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“Colección Pequeños Filósofos” – Tomo 5: Basilio y Vero. El descubrimiento de las Cavernas.

Slep, G. y Watanabe, M. (coautora). Basilio y Vero. El descubrimiento de las Cavernas. Vol. 5, “Colección Pequeños Filósofos”. Editorial Textual, Colonia Suiza, Uruguay, 2012.

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“Colección Pequeños Filósofos” – Tomo 4: “Las falsas pinturas prehistóricas”

Slep, G. y Watanabe, M. (coautora). Basilio y Vero. Los misterios de la noche. Vol. 4, “Las falsas pinturas prehistóricas”. Editorial Textual, Colonia Suiza, Uruguay, 2011.

Basilio y Vero, los protagonistas de la Colección Pequeños Filósofos, quedan sumergidos en una trama de intrigas y misterios, cuando una antigua leyenda transmitida de generación en generación en Salsipuedes de pronto se convierte en realidad. En su búsqueda por explicar y resolver estos enigmas, se irán adentrando en las más inesperadas aventuras.

 

Un extraño personaje anuncia el descubrimiento de cavernas con pinturas rupestres. El anuncio transforma a Salsipuedes, el tranquilo pueblo de Vero, que se ve invadido por curiosos y especialistas de todos lados. Pero no todo es lo que parece. Y rápidamente se empieza a sospechar de la autenticidad de las pinturas. Ello generará, en Basilio y Vero, preguntas acerca de la belleza, de la armonía estética, del juicio de valor acerca de lo bello, de la relación entre el original y las reproducciones o copias.

 

Mientras tanto, Vero aprenderá con su profesor de Ciencias, diferentes métodos para descubrir la antigüedad de los elementos, e intentará de esa forma comprobar la autenticidad o falsedad de las pinturas rupestres.

 

Cuando el enigma aún no está resuelto, todo se complicará más con la aparición de nuevos retos que deberán enfrentar juntos.

 

Esta colección ha sido concebida tanto para ser leída directamente por los niños como para ser utilizada en el ámbito educativo como recurso en encuentros de filosofía con niños.

 

 

 

 

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“Colección Pequeños Filósofos” – Tomo 3: Basilio y Vero. Los misterios de la noche

Slep, G. y Watanabe, M. (coautora). Basilio y Vero. Los misterios de la noche. Vol. 3, “Colección Pequeños Filósofos”. Editorial Textual, Colonia Suiza, Uruguay, 2011.

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“Colección Pequeños Filósofos” – Tomo 2: Basilio y Vero. En la ciudad del tiempo.

Slep, G. y Watanabe, M. (coautora). Basilio y Vero. En la ciudad del tiempo. Vol. 2, “Colección Pequeños Filósofos”. Editorial Textual, Colonia Suiza, Uruguay, 2011.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Colección de libros “Pequeños Filósofos” – Tomo 1: Basilio y Vero – Un encuentro soñado

Slep, Gustavo y Watanabe, Melisa (coautora). Basilio y Vero. Un encuentro soñado. Vol. 1, “Colección Pequeños Filósofos”. Editorial Textual, Colonia Suiza, Uruguay, 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Hugo Fattoruso & Tomohiro Yahiro | Dos Orientales Tour Sudámerica 2012

Entrevista publicada en URBANIKKEI, en colaboración con Pamela Sioya

Dos culturas diferentes entre sí, Tomohiro Yahiro desde el Lejano Oriente y Hugo Fattoruso de la República Oriental del Uruguay, unidos para deleitar al público, por primera vez en la Argentina. En esta nota, descubrimos cómo se gesta la convivencia de dos perspectivas distintas abrazadas por la música.

 

 

:: MINI REPORTAJE – HUGO FATTORUSO ::

Hugo Fattoruso es un reconocido músico que desde los doce años de edad ha pisado escenarios como pianista, acordeonista, guitarrista, vocalista, compositor y arreglador.  Tiene el talento de transmitir como ninguno, las esencias del rock británico, el jazz, la bossa nova, los ritmos caribeños y, por su puesto, el candombe y el tango del Río de la Plata.

 

 

El disco “Dos Orientales” grabado en el 2007 es fruto de un encuentro de dos Orientes, ¿Cómo describirías este encuentro y este disco?

Ya habíamos grabado anteriormente, por ejemplo, con Segi Takamasa, pero el CD “Dos Orientales” fue el primero de nuestro dúo (hoy día existe nuestro segundo CD “Orienta”). En ese CD volcamos nuestras inquietudes y sueños musicales, con el cariño que se puede apreciar en las diferentes  instancias.

Hay temas propios y hay versiones de temas de compositores y autores que admiramos profundamente, caso Eduardo Mateo, Antonio Carlos Jobim. Ese CD da la plataforma firme para la continuación de nuestro trabajo como dúo, a pesar de que ya habíamos hecho tres giras anteriormente a esta grabación.

Las giras que organizan Yahiro Tomohiro  y Atsuko Kai –su representante- son de ocho semanas aproximadamente, y tocamos en 20 a 24 ciudades cada vez que viajo al increíble país y su tan amable gente, Japón, de Sur a Norte, de Este a Oeste.

 

¿Podrías contarnos cómo se conocieron con Yahiro Tomohiro?

Yo viví ocho años en Brasil, trabajando como tecladista y arreglador en muchos grupos en el año 1986 y siendo parte de la banda de Djavan, viajé a Japón por primera vez! Fue la primera vez que Djavan iría, siendo la segunda el siguiente año. Fue en esa oportunidad que conocí personalmente a Tomohiro  en Río de Janeiro, mi amiga compositora y cantora Joyce Moreno  me comentó al saber que yo viajaría a Japón: vocé vai conhecer um amigo muito legal, e que toca muito bem, o nome dele é Yahiro Tomohiro e ele fala muito bem o portugués e o español.

Y así fue… Tomohiro llegó a saludar a los músicos, entre los cuales estaba yo… increíble para mí!!! Mucha suerte!!!

 

Sabemos que en el 2008 estuvo de gira en Japón por dos meses, junto al “Trío Fattoruso”, recorriendo diferentes ciudades del país y que su gira culminó con un dúo junto a Yahiro Tomohiro, ¿en qué momento surge “Dos Orientales”?

Cuando Atsuko-san (manager de Tomohiro) y Tomohiro-san invitaron al Trio Fattoruso, “Dos Orientales” ya habían estado de gira los tres o cuatro años anteriores. Dos Orientales como dúo… mmmm nosé!  (jajaja, de verdad).  Seguro Tomohiro y Atsuko saben! ¿2002 o 2003?

 

¿Cuál es la trayectoria del Tour “Dos Orientales Sudamérica 2012″?

Estuvimos presentando nuestra propuesta en Buenos Aires, Río Cuarto, Rosario y La Plata, luego viajamos a Uruguay. Nos presentamos junto a Punta Classic con Luz del Alba Rubio en Santa Lucía.

Después en Somos Sonido, dos recitales, el 17 y el 18 de Marzo. El 21 Tomohiro es invitado especial para participar en el recital del trío F.R.I (Fattoruso -Romano-Ibarburu) en el Teatro Solís.

Tocamos en la Residencia del Señor Embajador de Japón en Uruguay. Luego volvimos a la Argentina, para tocar en 9 de Julio (Pcia. de Bs. As.), después en Claypole y finalizamos en Buenos Aires en el Club Boris.

 

 

¿Qué feedback fueron encontrando en el público con esta propuesta?

Tenemos la gran alegría de constatar que nuestro dúo agrada mucho, así recibimos felicitaciones y halagos de distintos sectores sociales, jóvenes, adultos, músicos, managers! Es muy gratificante tocar con nuestro dúo pues invariablemente nos va fantástico!!!!!

 

 

 

:: MINI REPORTAJE – TOMOHIRO YAHIRO ::

Tomohiro Yahiro es un excelente percusionista, nacido en Tokio y marcado por su adolescencia en las Islas Canarias. Con una gran sensibilidad, en sus solos o junto a grandes artistas internacionales, comparte su tesoro de ecos tropicales, latidos de África, ritmos de los Andes, pasiones flamencas y taikos japoneses.

 

¿Podrías contarnos cómo se conocieron con Hugo Fattoruso?

Yo conocí a Hugo en 1985 o 1986, en ese entonces él estaba viviendo en Brasil. Vino de gira a Japón con Djavan –una gran estrella de Brasil- y me dejó un mensaje en mi casa diciendo: “Mi nombre es Hugo, soy amigo de Joyce”, otra cantautora con quien toqué en 1984 o 1985. Joyce le dijo que en Japón había un percusionista –por Tomohiro-; y me trajo un birimbao de regalo, un instrumento que es bastante difícil de traer. Yo pensé que Hugo era brasilero. Estuvimos hablando un portuñol misterioso y le pregunté: “¿cómo es tu apellido?”. “Fattoruso” –me dijo Hugo. Entonces enseguida lo reconocí, ¡yo era fan de Hugo Fattoruso! Cuando yo era chico, viví en Islas Canarias, donde estudié con profesores argentinos y uruguayos que me transmitieron la admiración por Fattoruso. Ahí me quedé sorprendido, con la boca abierta, entonces le pregunté: “Fattoruso, ¿qué hacés en Japón?”. Yo pensé qué él estaba viviendo en Los Ángeles, con la banda Opa.

Ahí nos conocimos, y volvió creo que al año siguiente y por dos años seguidos. Nos hicimos amigos y en el ‘95 o ‘96 armé una gira con músicos -varios sudamericanos- aunque él no pudo venir, y si se trata de piano, ¡tiene que estar Hugo! Por esa época él ya vivía en Nueva York, pero como me había dejado su teléfono, lo llamé a su casa y nos encontramos nuevamente por allá.

Tengo suerte de poder tocar con Hugo!!!

¿Cómo surgió el proyecto de “Dos Orientales”?

Creo que por el año 2000, en contacto por e-mail, lo invité a tocar juntos en Japón pero no con la banda grande. Entonces quedó la idea de hacer un dúo de piano y percusión que se concretó en 2007 y salió bárbaro.

 

Considerando sus vivencias en España, ¿cómo fue su contacto con el mundo “occidental”?

En realidad no hay diferencia. A mí me da lo mismo si estoy en Alaska o Europa… El mundo de los músicos es el escenario. Si voy a Francia no hablo francés pero me busco la vida de cualquier manera y me puedo comunicar. Si bien cada ciudad es única, la vida de viajes, hoteles, ensayos, estudio y presentación es más o menos igual, sobre todo en este tipo de música instrumental que no es tan popular ni tan elitista.

 

Siendo “Dos Orientales”, Hugo latinoamericano y vos japonés, ¿Cómo se puede describir este encuentro?

Hugo es un ídolo para mí. Tocar con él es un milagro. Él es bien uruguayo, humilde, conversador, compartimos la vida en el escenario y nos llevamos bien -a veces puede pasar que estamos tres días sin hablarnos pero está todo bien, jejeje. Él encima es budista pero yo católico, “todo al revés”, jeje.

La vida de músicos es así, insisto. Trabajamos con todas las nacionalidades. Y sobre todo que nosotros somos un dúo, es más simple. Yo no puedo tocar con otro músico o en otro género de música –por ej. el pop-, que es totalmente diferente a lo que hacemos nosotros. Pero los músicos también somos muy ambiciosos y nos preguntamos “¿cómo sonará esto? ¿y qué pasará si lo mezclo con esto otro?”. Lo que me pasa con este dúo, es que yo puedo experimentar diferentes cosas, y de pronto sale bien.

 

¿Cómo sigue este camino de experimentación de dos orientales?

En agosto volvemos a Japón por séptima vez, para hacer una gira de dos meses y medio, con el interés de llegar también a China y Corea.

Además, están saliendo cosas nuevas. Por ejemplo, este año conocí a Seiji Osawa, el gran maestro y director de orquesta japonés, y nos invitó a participar en su Festival de música clásica en Matsumoto. Esto significa que no hay improvisación y será un desafío interesante porque no somos músicos clásicos.

La verdad es que en Sudamérica, “Dos Orientales” fue un éxito total, algo que no me lo esperaba. Lleno de gente y grandes músicos que nos vinieron a ver, como Luis Salinas, Raúl Carnota, Facundo Guevara y Daniel Maza. Por ahora el público está contento y nosotros estamos muy agradecidos porque hacemos lo que queremos hacer.

 

 

Disco “Dos Orientales” (Barca)

Con Hugo Fattoruso en piano, acordeón, tambor piano, voz y silbido, y Tomohiro Yahiro en percusión

Temas:

- La papa

- Desafinado

- Esa tristeza

- Ichi ni san shi

- Piano, pandeiro o passarinho

- Milonga de Nagoya

- Sin nombre-Al pie de la letra

- Ten more miles

 

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Huellas en la Memoria: Jorge Eduardo Oshiro y Horacio Gushiken | Entrevista a Elsa Oshiro y Celeste Higa

Entrevista publicada en Urbanikkei.

El 24 de marzo de recordamos a las 30.000 huellas que dejaron las personas desaparecidas en la Argentina entre 1976 y 1983, víctimas de la aberrante dictadura militar. Entre esas huellas, encontramos a 17 desaparecidos de la colectividad japonesa, cuyas historias de vida remiten a grandes ideales de vida, justicia y solidaridad.

“La censura de prensa, la persecución a intelectuales, los allanamientos […]

el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija […]

Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado,

no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino

ni las peores violaciones de los derechos humanos”

Rodolfo Walsh[1]

 

La memoria es lo que nos puede mantener vivos. Es más importante de lo que pensamos. ¿Por qué? Para recordar e impedir que se repitan en la historia de nuestro país, las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura –que incluyeron desde secuestros, torturas, desapariciones, asesinatos, apropiación de bebés (que hoy buscan su verdadera identidad y sus verdaderas raíces), persecuciones, allanamientos de hogares… terror-. Y no sólo eso. La memoria también es lo que nos impedirá que se sigan cometiendo injusticias. Y son las huellas en la memoria, las historias de vida que siguen latiendo contra el olvido, las que nos darán las fuerzas para continuar luchando para que se haga justicia. Aquí, dos historias, dos huellas, que permanecen latentes en nuestra memoria.
1er. HUELLA: JORGE EDUARDO OSHIRO (18 AÑOS) – Entrevista a Elsa Oshiro (hermana)

¿Qué significado tiene para usted el 24 de marzo?

El 24 de marzo es la fecha en que todos los años la sociedad argentina conmemora el golpe cívico-militar de 1976, que dio lugar a la más sangrienta de las dictaduras en el país y en el continente. Es la fecha en que parte de la sociedad se moviliza para repudiar ese régimen, valorar el sistema democrático y comprometerse a fortalecerlo. No se trata de apoyar a tal o cual partido, sino de defender una forma de gobierno que tiene por finalidad garantizar los derechos de todos.

¿A quién recuerda en esa fecha?

Por supuesto que esta fecha me recuerda a mi hermano, Jorge Eduardo Oshiro, y a los miles de desaparecidos que dejó la dictadura, cuyas fotos están impresas en la larga bandera que es el eje de la marcha hacia la plaza de Mayo. Nosotros como grupo, también participamos de la marcha y llevamos una bandera con las fotos de los desaparecidos de colectividad. Es una buena oportunidad para que se nos acerquen amigos y compañeros de militancia y así establecer nuevos contactos que nos permitan reconstruir sus historias de vida.
¿Cómo lo recuerda? ¿A qué se dedicaba? ¿Era estudiante? (en caso afirmativo, ¿qué estudiaba?)
Lo recuerdo como un adolescente lleno de inquietudes, próximo a cumplir con el servicio militar, que en esos años era obligatorio. Él pertenecía a la primera clase (1958) que lo realizaría a los 18 años. Lo secuestraron antes de que pudiera presentarse a la revisación médica previa a la incorporación.
Era estudiante secundario. Cursaba en el turno noche de la Escuela Nacional de Educación Técnica de Villa Ballester.
¿Cuáles eran sus hobbies?

La música: tocaba la guitarra, tenía un grupo de rock con unos amigos. Admiraba a Spinetta (en estos días me preguntaba cómo hubiese reaccionado ante su muerte, de no haber sido desaparecido por la dictadura), también a Sui Generis, a los músicos chilenos: Violeta Parra, Víctor Jara, Quilapayún, Inti Illimani. También jugaba al ajedrez.
¿Cuáles eran sus ideales? ¿Cuáles eran sus sueños?

Jorge Eduardo Oshiro creía que se podía construir una sociedad más justa.

 

2da. HUELLA: HORACIO GUSHIKEN (21 AÑOS) – Entrevista a Celeste Higa (sobrina)

¿Qué significado tiene para usted el 24 de marzo?

El 24 de marzo, particularmente del año 2006 fue un día muy emotivo para nuestra familia, y particularmente para mi.

 

¿A quién recuerda en esa fecha?

A mi tío Horacio Gushiken, a quien no pude conocer. Fue uno de los 30 mil desaparecidos de la última dictadura del ‘76. Recuerdo que mi mamá nos contó que en Febrero del ‘78 se encontraron en un café de la Capital Federal, a donde él los había citado ya que hacía días que no regresaba a su casa de Florencio Varela porque sabía que lo estaban buscando. Mi mamá decide llevar a mi hermana mayor, que había nacido hacía pocos meses, para que mi tío Horacio pudiera conocerla. Esa fue la última vez que lo vieron.

Gracias al Equipo Argentino de Antropología Forense, en el año 2003 se comprueba que fue asesinado en Barranca de los Lobos en Mar del Plata y que lo entierran como NN en el cementerio Parque de esa ciudad. Así es que mi familia pudo recuperar sus restos, lo que posibilitó realizar una misa a la que asistieron familiares, amigos, e incluso compañeros de la secundaria de mi tío. Finalmente hoy descansa en paz en el cementerio de Florencio Varela.

La ceremonia de la misa representó mucho para mi familia. Todos pudimos llorar su muerte y pudimos de alguna forma, realizar un duelo como corresponde. Saber las circunstancias en las que él murió no cambia en absoluto el dolor de su muerte. Sin embargo tener la posibilidad de saberlo, romper con la incertidumbre de su paradero,  genera una sensación que resta dolor y devuelve un poco de calma. Por lo menos es la lectura que yo pude hacer el día de su misa, cuando veía las lágrimas de mi mamá y mis tíos al abrazarse. Eran lágrimas de dolor pero también de alivio.

 

¿Cómo lo recuerda? ¿A qué se dedicaba? ¿Era estudiante? (en caso afirmativo, ¿qué estudiaba?)

Tengo 28 años. Nací en Democracia. Por eso, las dictaduras eran temas que se estudiaban en Historia de la secundaria. Sin embargo en el Instituto Santa Lucia de Florencio Varela, el tema no se tocaba. Tiempo después supimos que mi tío, que asistía a esa misma escuela, había sido señalado por el rector como “subversivo”.

No tengo recuerdos propios de él porque no lo pude conocer. Pero luego de que fueron encontrados sus restos, tanto mis abuelos como mis tíos comenzaron a contarnos muchas cosas de él.

Mi tío Horacio era estudiante de secundaria. Al parecer le inquietaban mucho los problemas de la sociedad, y realizaba trabajos comunitarios en barrios humildes. Mi Oji siempre nos contaba que cuando comenzaron a perseguirlo  él le ofreció pagarle un viaje a Japón “hasta que las cosas se calmaran”. Pero mi tío se negó  respondiendo que no se podía ir si en su país había chicos que andaban descalzos y que iba a trabajar para que todos tuvieran zapatillas.

Por eso, mi recuerdo esta hecho en base a esas anécdotas. Lo recuerdo con mi imaginación: de pelo largo y despeinado, con una remera del Che y un morral lleno de libros. Y me hubiera gustado mucho conocerlo.

 

Ya que lo mencionás, ¿podrías contarnos por qué ese año (2006) fue particularmente significativo?

El año 2006, fue un año muy particular. Se cumplían 30 años del inicio de la Dictadura pero además, un decreto decía que era feriado. Y todos se movilizaron hacia plaza de mayo en una marcha que movilizó a unas 100.000 personas.

Yo decidí ir a Florencio Varela, a poner “Zenko” en el “butsudan” de la casa de mis abuelos y organizacé con mi mamá y mi hermana Vivi para ir a visitar a mi tío al cementerio. Pero hubo cambio de planes: nos encontramos con los Familiares de Desaparecidos de la Colectividad Japonesa (FDCJ) en el Congreso y fuimos marchando hacia la Plaza de Mayo. Ese 24 de Marzo fue un día muy emotivo para mí. Era caminar y sentir una energía especial en la gente. Era una reunión en donde todos recordábamos. En la que nos juntábamos todos a hacer memoria y en ese ejercicio, sentía que estábamos haciendo presente a todas las personas desaparecidas… que caminaban también con nosotros. Recuerdo a mi Tío Luis (hermano de mi tío Horacio), llevando la bandera con las fotos de los desaparecidos nikkeis con una sonrisa, y a la gente acercándose a ver esas fotos y a abrazarnos o darnos la mano.

 

¿Querés compartir con nosotros las reflexiones nacidas a partir de la memoria, de la solidaridad en el dolor?

Sí. Al escribir un mail a mi Tía Amelia (Hermana de Horacio) para contarle cómo había sido la Marcha de los 30 años, me di cuenta que hasta ese momento, en mi familia se recordaba al Tío Horacio con un inmenso silencio. Nadie hablaba de él. Y nosotros, sus sobrinos, tuvimos que esperar a que encontraran sus restos para conocer lo que le había sucedido.

Entendí que ese silencio escondía dolor, un inmenso dolor, inexplicable como es la desaparición de una persona. Más dolorosa incluso que la muerte misma.

El caso de nuestra familia fue muy particular. Pero no dejo de pensar en todas esas familias con desaparecidos (de la dictadura y lamentablemente también en democracia) que todavía siguen esperando a sus seres queridos y luchando por saber la verdad y por que se haga justicia.

 

SOBRE FAMILIARES DE DESAPARECIDOS DE LA COLECTIVIDAD JAPONESA (FDCJ)
¿Cómo surgió Familiares de desaparecidos de la Colectividad Japonesa? ¿En qué año se crea?
El grupo de Familiares surge cuando María Antonia Higa (Mary, hermana de Juan Carlos Higa, desaparecido el 17 de mayo de 1977) y Eduviges Bresolín (Beba, esposa de Oscar Oshiro, desaparecido el 21 de abril del mismo año), comenzaron a visitar a las familias de otros desaparecidos de la colectividad para realizar gestiones en conjunto ante las autoridades japonesas e instituciones locales. No es un grupo institucionalizado, no tenemos actividades regulares, pero estamos siempre en contacto.

 

Creemos que ante el dolor los lazos de solidaridad se fortalecen ¿Qué  vínculos se generaron con otras agrupaciones, como por ejemplo Abuelas de Plaza de Mayo, Madres, H.I.J.O.S.?
En los primeros años, nos vinculamos con los organismos que recibían las denuncias, tales la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.

En abril de 1977 se empiezan a organizar las Madres de Plaza de Mayo. En 1986 se crea la agrupación H.I.J.O.S (Hijos por la Identidad y la Justicia, contra el Olvido y el Silencio) y en 2002 Herman@s de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia.

Si bien tenemos contactos con todos los organismos, es con las Madres de Línea Fundadora y con Herman@s con quienes tenemos el vínculo más estrecho.
¿Cuál fue el impacto dentro de la colectividad japonesa?  ¿Qué actitudes se tomaron?

Algunos miembros realmente no sabían lo que estaba pasando, otros fueron muy solidarios y trataron de acompañar a nuestras familias, otros tuvieron miedo y nos evitaban, otros, con más poder dentro de las instituciones locales no se ocuparon. Los periódicos de la colectividad, por lo general no tocaban el tema (¿censura o autocensura?). En síntesis: nada diferente a lo que sucedió en la sociedad en general.
¿Cómo ven a las nuevas generaciones en relación al tema?

Actualmente el tema está ampliamente difundido. Nadie puede decir que no sabía.
Desde el retorno a la democracia en 1983 hasta ahora hay una mayor conciencia de que “nunca más” se debe permitir un golpe de estado.

Si la pregunta se refiere puntualmente a la colectividad, creo que en los ámbitos institucionales se nota un cambio positivo.

Hay que destacar que también dentro de nuestro grupo se nota la incorporación de las nuevas generaciones. Al trabajo que inicialmente desarrollaban los padres, esposas y hermanos de los desaparecidos, se han sumado los hijos y sobrinos de los mismos, aportando su presencia y creatividad en los actos que realizamos.

En 2002 pudimos hacer nuestra primera muestra, contando las historias de vida de nuestros desaparecidos en la sede de Nakagusuku Sonjin Kai, con la colaboración de la Red 2 K, un grupo de jóvenes solidarios muy capaces y organizados. Las publicaciones de la colectividad (La Plata Hochi, Alternativa Nikkei, Urbanikkei) realizaron notas alusivas.

En 2010 la Embajada puso a nuestra disposición su Centro Cultural. Realizamos una muestra con amplia repercusión en los medios informativos.

En la Asociación Japonesa en la Argentina ha habido un recambio en el grupo dirigente. Nos han abierto sus puertas para realizar una muestra en homenaje a nuestros desaparecidos en 2011, y se ha colocado una baldosa con sus nombres en la vereda de la institución.

En Nichia Gakkuin nos han invitado a conversar con los alumnos. En el programa radial “Japón Hoy” (realizado por jóvenes nikkei) fuimos invitados en varias oportunidades.

 

Las 17 huellas en la Memoria de la colectividad Japonesa

Entre los años 1976 y 1978 desaparecieron en la Argentina 17 personas de la colectividad japonesa en Argentina. Los 17 desaparecidos nikkei son: Juan Carlos Asato (28 al momento de su desaparición), Ricardo Dakuyaku (23), Carlos Horacio Gushiken (21), Julio Eduardo Gushiken (21), Ana Amelia Higa (29), Katsuya “Cacho” Higa (26), Juan Carlos Higa (29), Carlos Eduardo Ishikawa (26), Luis Esteban Matsuyama (23), Norma Inés Matsuyama (10), Jorge Nakamura (21), Carlos Aníbal Nakandakare (20), Óscar Takeshi Oshiro (36), Jorge Eduardo Oshiro (18), Juan Takara (33), y Emilio Yoshimiya (29) y Juan Alberto Cardozo Higa.

Fuente: Argentina Centro de Medios Independientes (( i )), “Desaparecidos de la Colectividad Japonesa durante la dictadura militar del 76-83” por Diego Ardouin.


[1] Carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar, 24 de marzo de 1977

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